Zack. *
Muevo mis labios sobre los suyos, sus manos se aferran mis hombros en lo que intenta contenerme lo necesario para no tomarlo ahora o presionarlo, ya me lo dije una vez, aún no estoy listo, pero el hecho de que esté en mi cama y debajo de mí justo ahora hace que mande al demonio su petición de esperar un poco más.
Se separó de mí, desvío la mirada, eso me hizo pensar de inmediato que hay algo que quiere decir. Cómo no declarar nada por su mejilla esperando que le diera confianza, seguí bajando mis besos por su quijada hasta que logré llegar a su cuello.
- Zack ... Creo que hay que ... Esperar.— Dijo apartándome.
Hice una mueca por ello.
- Lo sé. - Dije sin dejar de besar su cuello, baje un poco más hasta su hombro derecho logrando que su piel se erice ... Ya veo, no se trata de esperar sino de excitarlo lo suficiente para tenerlo por completo.
Iba a seguir pero sus manos se colocaron ahora en mi pecho, logrando apartarme.
- Siento que no piensas en mí. - Dijo de pronto.
Me quedé en silencio, me incliné rápidamente cerca de su oído.
- Pienso en ti todo el tiempo, mis cuadernos están llenos de retratos tuyos, duermo con almohadas que tienen tu aroma ... Me masturbo con tu imagen. - Susurré pasando mi lengua por su oreja.
Soltó un jadeó, creí que sería mi oportunidad pero me detuve al ver el miedo en sus ojos.
- Tranquilo, seré suave ... Me amas y yo a ti, esto es lo que se hace. - Expliqué tranquilo tomando su mano.
La acerque a mis labios y deje un beso en ella.
- Te amo, eres muy importante para mí, tienes miedo y eso está bien, el ser humano está hecho para eso, para temer de lo desconocido ... Pero también está para experimentar y conocer más allá. - Dije mirándolo a los ojos.
Negó, solté un suspiro y le di un asentamiento, me recosté en su pecho, aunque sin dejar caer todo mi peso encima de él.
- ¿Recuerdas al chico que estaba en el salón de clases cuando llegamos? - Pregunté en lo que su mano acariciaba mi cabello logrando que cierre los ojos.
- ¿Qué tiene de importancia un tipo rubio de ojos feos como él? - Dije soltando un bufido lleno de celos y odio.
Soltó una débil risa que hizo que mi corazón diera latidos rápidos.
- Se parece a ti Zack, solo que tu cabello es oscuro y su piel es más blanca que la tuya ... Aunque creo que no, se ven iguales. - Dijo sin importancia.
- No me importa, no tengo nada que ver con él ... Tú tampoco, no te acerques a él ... Nomás eres mío. - Dije sin mirarlo.
Sus brazos me abrazaron a lo que subí más a la cama, lo recargue en mi pecho y ahora soy yo quien acaricia su cabello.
- ¿Eres celoso porque crees que no te amo? - Susurró ocultando su rostro en mi pecho.
Fruncí el ceño y baje la mirada a verificar que todo estaría bien, pero no, hay tristeza en su mirada y aparentemente es algo que no me agrada para nada.
- Sé que me amas, confió en ti, no en las personas ... Cualquier tipo podría llevar lejos de mí, confundir tu mente, hacerte creer que no me amas. - Dije abrazándolo a mí con firmeza, aunque sin causarle daño.
Me abrazó y negó, se acercó a mí rostro y dejó un beso en mis labios, subí mi mano a su nuca y tomé su cabello besado con rapidez, separé sus labios de los míos y baje a su cuello dejado besos en él.
Continúe bajando hasta que su playera me estorbo, sin pedir permiso la jale con fuerza.
- Zack ...
Antes de que reclame pase mi lengua por su pezón derecho logrando que suelte un gemido fuerte, se sorprendió y llevó su mano a su boca sin poder creer el hecho de que él lo hizo.
Muevo mi lengua tratando de darle el placer necesario, continuar por su abdomen, cada parte de él y dejar un par de marcas en su torso.
Al llegar al inicio de su pantalón intentará detenerme pero no lo permitiré, lo baje junto a su ropa interior dejará ver a su m*****o erecto, recordará la primera vez que lo masturbe.
Lo tomé y lo acerqué a mi boca, Ángel estaba con el rostro desviado en lo que sus mejillas estaban sonrojadas y sus manos se aferraban a la sábana.
Adentre su pene a mi boca y eso hizo que soltará un gemido y su mano fuera de mi cabello.
Lo grabé con la lengua así mismo lo adentre a mi boca una y otra vez. Subí mi mano a sus pezones apretando un poco y logrando más placer para él. Cada vez que lo escucho gemir o que veo su rostro así de tierno mi entrepierna duele y mi m*****o pide tenerlo.
Lo saqué de mi boca a lo que me puse de rodillas en la cama y tomé su cintura levantando un poco su cadera, abrí bien sus piernas e hice que rodeé mi cintura con ellas.
Quité mi camisa dejando mi torso desnudo y desabroché mi pantalón, dejé mi m*****o fuera, estoy más que listo para entrar en él. Justo iba a hacerlo cuando colocó sus manos en mi abdomen.
- Espera ... Me va un hacedor, no quiero hacerlo aún Zack. - Dijo mirándome a los ojos.
Apreté la mandíbula por eso ... Sino es ahora, ¿Entonces cuando ?, Demonios ... No me gusta mentirle pero creo que tendré que hacerlo ahora.
- Solo meteré la punta ... No te va doler, tranquilo. - Dije suave acariciando su mejilla.
Se me quedó mirando y luego bajo su vista a mi pene quien estaba bastante cerca de su entrada.
Me dio una débil afirmación, eso me hizo sentir un poco más tranquilo, tomé mi pene y lo acerque. Empezar un metro solo la parte superior, al tenerla adentro Ángel soltó un suspiro ... Bien cariño ... Más vale pedir perdón que permiso.
Adentre lo que faltaba logrando que suelte un fuerte jadeó y se aferré a mi con fuerza.
- Zack ... Duele, no aguanto sácalo. - Pidió adolorido.
Negué y llevé mi mano a su mejilla retirando sus lágrimas.
- Shhh, amor tranquilo ... Es tu primera vez, será especial. - Dije besando su mejilla.
Negó, desvió el rostro dejando que las lágrimas caían. Solté un suspiro, vamos, se que va a gustarte una vez que comience a moverme. Lo hice solo un poco, eso lo hice jadear, pero no de placer.
- Ya basta, no quiero, me lastimas. - Dijo intentando empujarme.
Eso me hizo enfadar, llevé mi mano a sus labios y me incliné, lo embestí haciendo que se quedé en shock.
- Disfruta ... Se siente bien. - Gemí empezando a moverme.
Aún estaba adentrado en ese estado de shock.
Tomé su mentón y lo que miré, la verdad es que estoy muy excitado y caliente.
- Mírame cuando te folle porque solo yo voy hacerlo. - Ordené mirándolo fijamente.
No contestó, ni siquiera me miró ... Eso me ayudó a saber que cometido un grave error, uno fuerte.
Salí de él, iba a abrazarlo y pedirle disculpas pero me quedé sin palabras al sentir su mano estelar contra mi rostro con bastante fuerza.
Se tuvo cuidado con su pantalón y ropa interior, se la puso ayudándome en un sable que tiene planos de irse. Hice lo mismo que él repitiendo su acción, termine antes que él ya que al parecer le duelen las piernas, la cadera y el recto.
Se decidió convenientemente a salir de la habitación pero me puse frente a la puerta para evitar que salga.
- Lo siento, de verdad que no quería hacerlo ... Es solo que si ya nos hemos tocado podríamos dar el siguiente paso. - Dije intentando tomar su mano.
Se alejó negándome lo que me corresponde, él.
- Ya me voy. - Avisó intentando que me haga un lado.
Lo tomé con fuerza del brazo, mala idea volvió a golpearme, eso me hizo enfadar, lo tomé con firmeza de ambos brazos y lo empujé a la cama con fuerza, me subí encima de él y sin pensarlo mucho estrelle mi mano contra su mejilla.
Su rostro se hizo a un lado, llevó su mano a su mejilla sin creer que había hecho. Me encontré un momento.
- Mientes ... Tú no me amas. - Dijo soltando un sollozo.
No supe que decirle, es obvio que lo amo, siempre intentado que se de cuenta, no tenemos ni una semana siendo pareja y ya sucedió todo esto.
- Claro que lo hago ...
- No, si lo hicieras no estaría pasando esto, confíe en ti ... Yo quería entregarme a ti en una fecha especial ... En tu cumpleaños, pero eres un tonto ... Uno que solo piensa en si mismo. Quiero irme a mi casa, me duele. - Susurró sin mirarme.
Me hice a un lado, sé lo de inmediato y escuché como la puerta se cerró con fuerza. Solo pude quedarme de pie, llevar mis manos a mi cabeza jalando mis cabellos sin poder creerme lo que he hecho.
- Maldición. - Grité enfadado estrellando mi puño contra la pared con bastante fuerza.
- Que malo ha sido Zack, un completo imbécil, quien lo diría acabas de violarlo ... Posiblemente tengas que despedirte de él. - Se burló la voz en mi cabeza.
Negué, la única manera en la que yo haría eso es porque vaya a morirme, es mío y esto se va a arreglar de una manera u otra ... Por las buenas o por las malas ...
Michael.*
Fruncí el ceño e hice una mueca de asco al ver un extraño polvo entre las ventas del salón de clases, llevado limpiando y desinfectando este lugar desde que se terminaron las clases, los profesores me dieron el permiso de hacerlo así que sin más estoy aquí esperando a que el aroma a limpio me haga sentir satisfecho, pero tengo horas aquí y no lo logro.
Papá me pareció para decirme que iba a pasar por mamá así que no me preocupe y me dediqué a tomar más tiempo para que todo esté a la perfección.
Tengo puestos unos guantes de látex, un cubrebocas y una malla para el cabello. Tomé el pequeño cepillo y empecé ha limpiar la orilla de la ventana, tiene que quedar todo bien limpio.
A mi mente llegó el chico de esta mañana, moví mi cabeza de un lado a otro, es raro como invadir mis pensamientos, pero a la vez es agradable, no sé explicarlo, mi corazón tardío de manera rápida cuando recuerdo como sus ojos se fijaron en mí ... ¿Es raro ?, No, sé, mamá y papá nunca han mencionado que sea anormal amar a alguien de tu mismo sexo, sé lo que es la homosexualidad, son personas que tienen afecto físico y emocional por personas de su mismo sexo ... Pero que tal si no le gusta a él ... Sería decepcionante no agradarle.
Escuché un ruido así que me detuve, alcé una ceja al escuchar voces, mire a los lados y lleve mi mano a mi cabeza sin saber que pasa, no es mi mente, son reales.
Salí del salón y observe a los lados buscando de donde provienen.
Me quedé perplejo al ver al chico de la mañana una vez más, la diferencia es que ahora no está solo, un chico está a su lado.
— Henrry que te parece si vamos a mi casa después de que termines. — Dijo ese chico permitiendo que conozca su nombre.
Henrry soltó un largo suspiro lleno de cansancio y separó su vista del libro que lee.
— No puedo, Ethan... ¿Podrías irte?, Me molestas. — Dijo mirándolo con cierta incomodidad.
Hice una mueca por eso, ese idiota maldito como se atreve a estar tan cerca de él, es un bastardo que me dan ganas de ir ahí y ponerle las manos encima, ver como su sangre...
¿Qué demonios?, Me quedé sin comprender cómo es que saque mis instintos... Aun con medicamentos no se puede evitar lo que en realidad soy.
Escuché que una silla fue arrastrada, y verifique que todo estuviera bien, Ethan se levantó y se fue dejándolo sólo... Extrañamente disfruto mucho la idea de mirarlo desde aquí...
Espero que les guste.
Gracias por leer.
Voten y comenten.❤️