Henrry.*
Me quedo a final de las clases para estudiar un poco debido a que necesito una beca, estoy aquí porque yo lo decidí. Mi vida no ha sido muy fácil que digamos, papá dejó a mamá hace un par de años, ella se hizo alcohólica y drogadicta sin mencionar que me odia y se encarga de decirlo la mayoría del tiempo.
Solté un largo suspiro y su imagen llegó a mi mente, moví mi cabeza de un lado a otro... Raramente me siento atraído por una persona, en este caso ha sido un chico que no había visto antes, es rubio, piel blanca, ojos azules... Aunque a veces se le ven verdes, por alguna razón he sentido la necesidad de mirarlo en lo que está distraído, es atractivo, inteligente y amable, lleva en el instituto una semana y he sentido que me mira de vez en cuando... Eso me hace sentir especial.
La mayoría de las personas que sienten atracción por mí son hombres, normalmente solo les digo que no estoy interesado y se marchan, bueno dejemos de lado a Ethan quien desde que se metió en la cabeza la idea de que íbamos a tener algo no me ha dejado en paz, me culpa, dice que yo lo he hecho homosexual, cosa que no es verdad, nunca le di motivos para algo así.
Escuché ruido, eso me hizo sentirme extrañado, en la biblioteca normalmente nadie viene, me puse de pie para verificar que solo haya sido mi imaginación.
Empecé a caminar entre los estantes de libros debido a que me agrada estar en la parte de atrás, hay más silencio y no siento que pasan personas.
Me sorprendí a ser estrellado contra el estante de libros. Había sorpresa en mí rostro al ver a Ethan tomándome de los hombros y dejándome presionado entre su cuerpo y el gran estante.
— Henrry sabía que estarías aquí. — Dijo sonriendo.
Su mano subió a mi rostro tocando mi mentón, acarició mi mejilla y se inclinó quedando cerca de mí.
— Sabes escuché que van a pedir un libro de la clase de química, será muy caro y tu beca no cubre ese tipo de gasto... Yo podría comprarlo, solo tienes que ser bueno conmigo. — Susurró despacio.
Iba a besar mi mejilla pero lo aparté.
— No gracias, estoy trabajando en una cafetería, puedo pagarlo. — Dije intentando salir de su agarre.
Antes de que lo hiciera me tomó del brazo y me estrello contra la pared con bastante fuerza.
— Deja de hacerte el difícil maldición, sé que quieres. — Dijo sonriendo y bajando su mano a mi trasero.
Me quedé sin expresión.
— En realidad no, déjame en paz Ethan. — Pedí con tranquilidad quitando su mano.
Su mandíbula se apretó, me empujó con fuerza haciendo que caiga al suelo. Hice una mueca cuándo mi cabeza se estrelló contra este con algo de fuerza.
Me quedé ahí intentando que el dolor punzante se pase, mala idea, su puño se estrello contra mi rostro dos veces, las suficientes para sentir como la sangre salía de mi nariz y boca. Me dejó medio aturdido, creo que su plan era hacer que cayera desmayado ya que sentí otro golpe, todo me daba vueltas y lo único que logré ver antes de terminar desmayado fue como abría mi camisa a la fuerza haciendo que todos lo botones salgan con rapidez... De ahí en más caí en un profundo sueño.
Michael.*
Me acerque a pasos largos y antes de que lo tocara lo tomé del cabello e hice su cabeza hacía atrás, aunque lo jale lo suficiente para apartarlo de él. Intentó que lo soltará pero lo único que hice fue dejarlo en el suelo.
Me puse frente a él y sin dudarlo pise su entrepierna una y otra vez.
— Tienes una erección... ¿Es porque estabas a punto de violarlo? — Dije sombrío.
Hizo el esfuerzo de ponerse de pie pero paté su rostro para que regresara a su lugar.
— Sabes... Henrry es importante y tú tenías planes de ensuciarlo. — Dije tomando un libro que estaba por ahí.
Su rostro sangraba e intentaba decir algo, no le mostré interés y me senté sobre él. Sin dudarlo estrellé el libro de más de quinientas páginas sobre su cara.
Una y otra vez, la sangre salpicaba cayendo sobre mí un poco, esto es placentero cuando tiene una razón. No termine con su vida, de hecho ni siquiera deje que se desmayará, me puse bien de pie tomándolo de la camisa e hice que me observará a los ojos.
— Te irás, no volverás a estar cerca de Henrry, me entero que una vez más intentaste algo o qué le hablas y créeme que voy a terminar con tu vida, no tendré piedad. — Amenace mirándolo a los ojos.
Me dio una afirmación y con esfuerzo se puso de pie, no separé mi vista de cada uno de sus movimientos hasta que se marchó dejándonos solos.
Me puse en cuclillas a su lado revisando sus signos vitales, dándome cuenta que solo ha caído inconsciente. Retiré mi chaqueta y se la coloque cubriéndolo, no pude evitar pensar que es tierno, mi ropa le queda bastante grande.
Lo tomé en mis brazos, es pequeño y delgado así que no hay problema.
Salí de la biblioteca y caminé por el pasillo buscando la enfermería, tengo un par de días aquí y aún no logro saber ciertas cosas.
Llegue, entre y lo deje sobre una camilla, decidí salir antes de que la enfermera llegará, sé que el mismo les va a indicar lo que sucedió en realidad, es inteligente y sabe lo que es bueno para él, no me preocupa...
Zack.*
Me quedo esperando a que llegue, lo llame diciendo que mamá quería hablar con él, cosa que no es verdad pero como no había otra manera en la que viniera tuve que decirle eso.
Se escuchó la puerta ser tocada así que me puse de pie, la abrí y lo observé, mantiene su vista en el suelo... Debes mirarme pequeño Ángel y darte cuenta que de verdad estoy arrepentido.
— Pasa. — Pedí.
Lo hizo, dio un par de pasos quedando más adelante de mí, cerré la puerta y sin dudarlo coloque el seguro en esta.
— ¿Dónde está tu madre? — Susurró dándose la vuelta y mirándome.
Me encogí en los hombros y lleve mis manos a los bolsillos de mí chaqueta.
— Trabajando. — Conteste sin tomarle importancia.
Su expresión me hizo saber que dedujo rápido el hecho de que es una trampa... Aunque no tan rápido, ya está aquí bajo mi disposición.
— Entonces me iré. — Dijo intentando llegar a la puerta.
Lo tomé del brazo con delicadeza haciendo que me observé con miedo.
— Tenemos que hablar Ángel, te has alejado de mí estos días, no solo eso... Te la pasas rodeado de idiotas. — Reclamé enfadado.
— Son mis amigos, no tiene nada de malo que me junte con ellos, son agradables. — Explicó mostrando enfado.
Tengo que admitir que eso me pareció sorpresivo, es raro que Ángel se vea así.
— ¿Agradables?, No seas tonto solo están esperando el momento indicado para que caigas y termines en la cama de cualquiera de ellos. — Grité desesperado al imaginarme semejante cosa.
Se me quedó mirando fijamente y luego desvío el rostro.
— No, ellos no son como tú. — Murmuró abrazándose a si mismo.
Una vez más me hizo quedarme en silencio y con la idea de que tiene razón. Me acerque poco a poco a él quien sólo mantiene la cabeza agachada, como un pequeño al que acaban de castigar. Subí mi mano a su hombro y acaricié un poco.
— Créeme que lo siento Ángel, fue estúpido, egoísta y todo lo que quieras, sé que es mi culpa y que debí haberte respetado... Me equivoqué. — Dije mirándolo arrepentido.
Se me quedó mirando a lo que se acercó y se recargó en mi pecho, solté un suspiro y lo abrace dejando un beso en su frente.
— La suerte esta de tu lado hoy Zack... Pobre angelito, debe quererte mucho para caer están fácil, imaginando que tus instintos no volverán a mostrarse. — Se bufó la voz en mi cabeza.
No volverá a pasar nada de eso, solo se comenten errores una vez, por qué hay que aprender de todo.
Camine con él al sofá, me senté e hice que lo hiciera en mi regazo, su cabeza aún se mantiene recargada en mi pecho.
— Te extrañe estos días, me sentía solo. — Reveló sin mirarme.
— Tranquilo, no volveremos a separarnos, solo fue una etapa de unos días. — Dije tranquilo mostrando una débil sonrisa.
Se separó un poco de mí y me observó, subí mi mano a su mejilla y acaricie despacio, me incliné pegando sus labios con los míos, sus manos subieron a mi cuello a lo que yo la baje a su cintura acariciando.
Cada uno mueve sus labios sobre los del otro, me atreví a meter mi lengua en su boca y me sorprendió un poco el hecho de que respondió, ambos jugamos con nuestras lenguas en lo que no puedo evitar tocar sus pezones por encima de su playera, estos están duros demostrando que está excitado.
Nos separamos y pegó su frente con la mía.
— Te amo. — Dije dejando un beso en sus labios.
Al separarnos se me quedó mirando.
— También te amo. — Dijo apenado.
Sonreí por eso y dejé una vez más un beso en sus labios.
— No debes decir mentiras Zack, si eras tú quien quería hablar conmigo me lo hubieras dicho... Te habría escuchado aunque estuviera enojado, decepcionado y muy triste por lo que me hiciste. — Dijo bajando la mirada un momento.
— No volverá a pasar te lo prometo, seremos muy felices, no más mentiras y cuando hagamos el amor lo haremos porque los dos queremos. — Dije tomando su mano.
La acerque a mis labios dejando un beso en ella.
— Me parece bien. — Dijo sonriendo.
Lo abracé a mí, es verdaderamente lindo, la verdad es que me llena mucho la idea de que sea así de comprensivo, no me hubiera gustado que todo saliera mal y que al último terminará golpeándolo o peor aún, violandolo para que entiende que es mío...
Espero que les guste.
Gracias por leer.
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