El obispo centró su dura mirada en Rodrigo, quien lo observó atónito, con una mezcla de sorpresa y enojo. —Ya me habían comentado que usted siempre busca salirse con la suya ingeniero Arismendi, pero una boda tan precipitada no es factible; existen requisitos —aclaró el religioso, moviendo sus manos con énfasis en sus palabras. Rodrigo miró al obispo con agitación en su respiración, sus ojos recorrían la habitación en busca de una solución. —¿Cuáles son esos requisitos? —preguntó, su voz revelaba su ansiedad. Giovanna tomó el brazo de Rodrigo, sus ojos verdes mostraban confusión y preocupación mientras observaba la escena. —¿Qué te pasa? —inquirió, frunciendo el ceño y dando un paso adelante—, ni siquiera me has preguntado si quiero casarme contigo —replicó con firmeza—. Las cosas no

