Capitulo 1

3181 Words
En el presente... Stephen -Alejo! - estaba a punto de perder la paciencia, como es posible que no se quede quieto, lo lleve al parque esta mañana, llegamos a casa y seguimos jugando, ¿dónde se apaga? -Step...Ste.…- lo mire mientras intentaba decir mi nombre, se acercó a mi extendiendo sus brazos. - ¿Oh no jovencito, para ti soy papa- lo tome entre mis brazos mientras sus pequeñas manos tocaban mis tatuajes, viéndolos curioso- lo siento Alejo, mama te aniquila si llegas con uno de estos- bese su cabeza y lo deje en el suelo- ya quieres tu helado? -Si! ¡helado! ¡Zoo! ¡Zoo!  helado! - su hermana estaba sentada en el sofá mirando televisión, Zoe era distinta, siempre fue la que lloro menos y dormía mas, es tan tranquila, comienzo a dudar si es hija nuestra, mi pequeña zoo le brillan los ojos cuando escucha que hay helado. -P.a.! - se bajó con cuidado del sofá acercándose a mí a paso lento- ¿helado? ¿chocolate? -No Zo! ¡chocolate es mío! - Alejo se acercó a su hermana para apártala. -Ale! ¡no! Pa! - se acercó a mi abrazando mi pierna sollozando, ¿dónde está Carther? -Alejo! no molestes a Zoe, mama dejo dos helados de chocolate, no hay porque discutir- Zoe extendió sus brazos y la cargue hasta la nevera, tome los dos helados de palito y baje a zoo para quitarle el papel a los helados. -No ensucies los sofás Alejo - le di una mirada de advertencia, tenía todas las murallas rayadas- fue corriendo hasta la televisión y se sentó frente a ella. Zoe tomo su helado y camino con cuidado hasta el sofá, tome mi teléfono para ver mis mensajes, era difícil concentrarme en algo cuando tenía que tener mi atención en Alejo y Zoe. "vienes hoy? no puedo esperarte toda la vida Stephen"- suspire mirando el mensaje, no podía salir si Carther aún no llegaba a casa. "estaré ahí, lo prometo" Alejo estaba mirándome con un pequeño papel en su mano - me ayudas Stop? - fruncí el ceño, como podía pedirle respeto si me decía Stephen. - Papa para ti Alejo, ya lo hemos hablado pequeño monstro - bese sus mejillas cargándolo en mis brazos, lo senté sobre la mesa y tome el pequeño papel para luego quitar el adhesivo y pegarlo sobre su brazo, era un pequeño tatuaje de una calavera. Carther abrió la puerta y Zoe se acercó a ella de inmediato. Llevaba poco tiempo trabajando en una galería de arte, mi chica me vio sonriente y algo cansada. -Mira mí! - Alejo levantó su bracito dejando ver el pequeño tatuaje- soy pa - Carther me miró arqueando una ceja, me encogí de hombros bajando a Alejo de la mesa. -Como estas mi pedazo de cielo - Carther lo tomo en sus brazos para besar sus mejillas - ve con tu hermana, sin pelear ¿sí? -Si ma - lo dejo sentado a un lado de Zoe que parecía bastante entretenida con las caricaturas. Se acercó hasta mi para tomar mi camiseta y empujarme hasta la habitación. -No..Carther, tengo que vigilarlos... nena - sus labios besaron los míos haciéndome guardar silencio, no tendría suficiente de ella jamás. A la mierda, podrían estar un minuto sin discutir. -Te extrañe Stephen - sus manos acariciaron mi cabello y mis manos tomaron su cintura apegándola a mí. -No tienes idea de cuánto te extrañé yo a ti -mordí sus labios acariciando su cintura cuando escuchamos una pequeña voz. -Ma? - Alejo estaba tocando la puerta, mire a Carther con angustia, demonios, enserio la extrañaba. -Ya voy cariño, espérame - se apartó de mi besando mis labios cortamente- lo siento amor -Está bien Carther, de todas formas, tengo que salir- me miró extrañada un momento. - ¿volverás temprano? - -Sí, lo intentaré, te llamo cualquier cosa- me acerqué al armario para tomar mi chaqueta y la mochila que había dejado preparada - - ¿Donde...dónde vas? - la miré un momento y me acerqué a ella para besar su frente. -Debo hacer unos trámites, nada importante, ya sabes lo de siempre- se cruzó de brazos viéndome. -no..es que no lose - colocó sus manos en las caderas mirándome sería. - ¿confía en mi quieres? Pensé que habíamos pasado la etapa de la confianza - suspiro asintiendo. -Sí…lo siento es sólo que, me preocupas - se acercó hasta mi para rodearme con sus brazos. -No tienes que hacerlo, estaré bien- bese sus labios y me aparte - -Despídete de los niños - puede que hayan pasado tres años, pero aún no me acostumbro a esta rara tarea de ser padre, es jodidamente complejo. Formar a un ser humano pequeño, que todo lo que ve lo aprende de ti. No hace poco Zoe estaba dibujando en los cuadernos que le regale, Carther me dijo que no le dejara las pinturas cerca, pero no creí que fuera tan terrible, ¿Qué era lo peor que podía pasar? La deje sola un minuto, un solo minuto y en cuanto entre a la habitación la escuché:"Mieda" dijo en cuanto vio la pintura esparcirse por toda la alfombra. Carther iba a matarme si la escuchaba decir eso una sola vez. Cuando llegó nos regañó a los dos, a Zoe por manchar la alfombra y a mí por dejarle las pinturas cuando dijo que no lo hiciera. Me despedí de ellos besando sus cabezas, no podía acostumbrarme a esta nueva vida aún, no lose... no era lo mío... los amaba más que a nada en este mundo, pero no podía acostumbrarme a no dormir por preocuparme por sus sueños, a no tener tiempo para salir, a inventar cuentos para que se quedaran dormido, porque a mis hijos les aburren los normales, ellos querían historias que no eran contadas a otros niños, y la creativa de los dos era mi chica, no yo. Mi teléfono vibro y un nuevo mensaje apareció en mi pantalla. "¿puedes apresurarte? si no llegas, juro que voy a cambiarte por otro" Lo guarde rápidamente con una sonrisa en el rostro, esto era todo lo que me quedaba de mi antigua vida, me gustaba ver a Carther feliz con esta... el problema era yo, tome sus demonios para que no sufriera. no me arrepiento, verla sonreír era lo que más quería en la vida, pero tomar el dolor de otro y hacerlo tuyo tiene su precio. Despierto todas las malditas noches con la imagen de Carther sola en una casa mientras es atacada por un hombre, yo la veo, pero no puedo salvarla, por más que grita es como si estuviera encadenado y el peso es tan grande que no puedo moverme. Siempre me pregunta de que tratan mis pesadillas, y siempre tengo una historia nueva que contarle, hay cosas que no debes decir para no lastimar a otros. o eso creía, cuando piensas que lo estás haciendo bien, es justamente el momento en el que estas equivocándote. Capítulo 2 Llegue al antiguo club en las afueras de la ciudad, la música de Royal Deluxe podia escucharla desde afuera, esta noche iba a ganar el doble. Aylsa estaba en la entrada esperándome. -Pateare tu trasero Stephen - se acercó a mí y de un salto rodeo mis caderas con sus piernas- es bueno verte -beso mi mejilla y deje que sus pies tocaran el suelo. -Lo siento, no pude salir antes, ya sabes. - me encogí de hombros mientras ella asentía. -Lo sé... Carther, ¿por qué no se lo dices? - la mire suspirando, había muchas razones por las cuales no decírselo. -No puedo hacer eso Aylsa, tengo dos monstruitos de los que cuidar ahora, si Carther sabe que aún sigo peleando va a matarme- me miro frunciendo el ceño. - ¿y que le dices? sales todas las noches, si yo fuera tu mujer sospecharía -  -oh no muñeca si tu fueras mi mujer, yo hubiera muerto de un ataque de nervios hace mucho - reí y camine con ella hasta la entrada- no le digo nada... ella cree que hago beneficencia o algo así. -Tu? ¿beneficencia? ¿Se le olvido como eras cuando te conoció también? - la mire mal y entre al camarín para sacar mis cosas y quitarme la camiseta. Aylsa cerró la puerta para luego apoyarse en ella. - Me siento bastante mal por estar aquí, como para que vengas con tus sermones ahora ¿no te parece? - se cruzó de brazos mirándome mientras vendaba mis manos. -si te sintieras tan mal no estarías aquí Stephen, te conozco bien que no se te olvide. - se acercó a mi mirándome con una sonrisa en el rostro- tu extraña tu vida... extrañas la libertad de poder hacer lo que quieras - la mire un momento, si lo decía ella sonaba como un maldito egoísta. -Te quiero ala para cuando le patee el trasero a ese tipo - ignore sus palabras y camine hasta el ring, la gente comenzó a gritar mi nombre, las chicas se acercaban para hablarme, pero estaba tan pendiente en conocer al tipo que sufriría la humillación esta noche que apenas si podía escuchar lo demás, Aylsa tenía razón. extrañaba esto, pero es normal, eso creo, solo debo darme cuenta que no seré un eterno adolescente.  Voltee para tomar mi toalla y mojar mi cabello, estaba listo para descargar toda mi ira. Deje las cosas a un lado y voltee para ver a mi contrincante.  Mierda...Athan Parecía decidido a matarme a golpes, y razones tenia, había metido a sus dos hermanos a la cárcel en menos de cuatro años, pero lo que no sabía, es que yo era el mejor en esto. ¿Qué hacia el aquí? lo creía fuera del país, luego de que se separó de los demás le perdimos el rastro, fue al único que no pudimos encontrar. Se acercó hasta mi quedando frente a frente- ¿Disfrutaste tus vacaciones Stephen? supe que tus pequeños niños se parecen mucho a ti - dijo con una sonrisa en el rostro, me acerqué a él casi de golpe para darle un puñetazo en la cara, a mis hijos no los iba a tocar. -No te atrevas a nombrarlos...- me miro con suficiencia y se acercó a mi oído-  -Vas a caer niño bonito. - sin esperar la partida lo golpee con furia. Su puño impacto directo a mi pómulo, estaba molesto, molesto como el infierno, y los golpes que le di a su cuerpo no serían nada comparado a lo que le haría si tan solo se acercaba a mis hijos. Lo golpe hasta que su sangre mancho el ring, hasta que escuche la voz del chico a cargo, que me decía que parara, la única regla en este juego es no muertes en el ring, fuera de él puedo hacer lo que quiera. Lo tome tirándolo fuera, me baje para mirarlo y tomarlo de la mandíbula. -Te quiero lejos de aquí Athan... porque te aseguro que el próximo en caer vas a ser tú… ¿te quedo claro? - lo solté dejando que su cabeza golpeara contra el suelo. Aylsa me miraba preocupada, y en el fondo yo también lo estaba, pero sabía también que no haría nada. De los tres él era el más inocente, y sin sus hermanos no actuaba. Camine hasta el camarín con Aylsa siguiéndome, entre cerrando la puerta, lleve las manos a mi cabello intentando calmarme, sin Carther, me sentía solo en esto, no podia siquiera tocar el tema, ella no lo recuerda, y no iba a joder si vida ahora.  -Stephen, yo no lo sabía, te lo prometo. - la mire intentando controlarme- -Lo sé… yo… no entiendo que hace aquí, ¿no estaba fuera del país? - me miro haciendo una mueca- -No falta mucho para que salga Max…- se acercó a mi sentándose a mi lado en la banca- Stephen… no puedes...-hizo una pausa buscando las palabras adecuadas- ella tiene que saberlo. -No - la mire molesto - no voy a hacerle esto Aylsa, ella es feliz, no es justo- -no es justo que no lo sepa, ¿qué pasa si intentan algo?, Stephen no puedes salvar al mundo tu solo- me levante tomando mis cosas para comenzar a vestirme, me mire en el espejo, tenía un corte en la cara… genial. - ¿Cómo mierda explico esto ahora? - Aylsa se acercó a mi tomando mi rostro entre sus manos, saco una toalla de su mochila y comenzó a quitar la sangre de mi pómulo- de todas formas, no creo que Carther siquiera lo note... - ¿Por qué dices eso? ¿está todo bien con ella? -suspire mirándola, no podia esconderle nada a ella, me conocía lo suficiente como para saber que algo estaba mal. -Solo estoy molesto, no es nada, se me pasara - me queje cuando toco la herida con su pulgar. -Vas a estar bien. ruega porque no lo note...- guardo las cosas en su mochila y me miro mientras la cEn el presente... Stephen -Alejo! - estaba a punto de perder la paciencia, como es posible que no se quede quieto, lo lleve al parque esta mañana, llegamos a casa y seguimos jugando, ¿dónde se apaga? -Step...Ste.…- lo mire mientras intentaba decir mi nombre, se acercó a mi extendiendo sus brazos. - ¿Oh no jovencito, para ti soy papa- lo tome entre mis brazos mientras sus pequeñas manos tocaban mis tatuajes, viéndolos curioso- lo siento Alejo, mama te aniquila si llegas con uno de estos- bese su cabeza y lo deje en el suelo- ya quieres tu helado? -Si! ¡helado! ¡Zoo! ¡Zoo!  helado! - su hermana estaba sentada en el sofá mirando televisión, Zoe era distinta, siempre fue la que lloro menos y dormía mas, es tan tranquila, comienzo a dudar si es hija nuestra, mi pequeña zoo le brillan los ojos cuando escucha que hay helado. -P.a.! - se bajó con cuidado del sofá acercándose a mí a paso lento- ¿helado? ¿chocolate? -No Zo! ¡chocolate es mío! - Alejo se acercó a su hermana para apártala. -Ale! ¡no! Pa! - se acercó a mi abrazando mi pierna sollozando, ¿dónde está Carther? -Alejo! no molestes a Zoe, mama dejo dos helados de chocolate, no hay porque discutir- Zoe extendió sus brazos y la cargue hasta la nevera, tome los dos helados de palito y baje a zoo para quitarle el papel a los helados. -No ensucies los sofás Alejo - le di una mirada de advertencia, tenía todas las murallas rayadas- fue corriendo hasta la televisión y se sentó frente a ella. Zoe tomo su helado y camino con cuidado hasta el sofá, tome mi teléfono para ver mis mensajes, era difícil concentrarme en algo cuando tenía que tener mi atención en Alejo y Zoe. "vienes hoy? no puedo esperarte toda la vida Stephen"- suspire mirando el mensaje, no podía salir si Carther aún no llegaba a casa. "estaré ahí, lo prometo" Alejo estaba mirándome con un pequeño papel en su mano - me ayudas Stop? - fruncí el ceño, como podía pedirle respeto si me decía Stephen. - Papa para ti Alejo, ya lo hemos hablado pequeño monstro - bese sus mejillas cargándolo en mis brazos, lo senté sobre la mesa y tome el pequeño papel para luego quitar el adhesivo y pegarlo sobre su brazo, era un pequeño tatuaje de una calavera. Carther abrió la puerta y Zoe se acercó a ella de inmediato. Llevaba poco tiempo trabajando en una galería de arte, mi chica me vio sonriente y algo cansada. -Mira mí! - Alejo levantó su bracito dejando ver el pequeño tatuaje- soy pa - Carther me miró arqueando una ceja, me encogí de hombros bajando a Alejo de la mesa. -Como estas mi pedazo de cielo - Carther lo tomo en sus brazos para besar sus mejillas - ve con tu hermana, sin pelear ¿sí? -Si ma - lo dejo sentado a un lado de Zoe que parecía bastante entretenida con las caricaturas. Se acercó hasta mi para tomar mi camiseta y empujarme hasta la habitación. -No..Carther, tengo que vigilarlos... nena - sus labios besaron los míos haciéndome guardar silencio, no tendría suficiente de ella jamás. A la mierda, podrían estar un minuto sin discutir. -Te extrañe Stephen - sus manos acariciaron mi cabello y mis manos tomaron su cintura apegándola a mí. -No tienes idea de cuánto te extrañé yo a ti -mordí sus labios acariciando su cintura cuando escuchamos una pequeña voz. -Ma? - Alejo estaba tocando la puerta, mire a Carther con angustia, demonios, enserio la extrañaba. -Ya voy cariño, espérame - se apartó de mi besando mis labios cortamente- lo siento amor -Está bien Carther, de todas formas, tengo que salir- me miró extrañada un momento. - ¿volverás temprano? - -Sí, lo intentaré, te llamo cualquier cosa- me acerqué al armario para tomar mi chaqueta y la mochila que había dejado preparada - - ¿Donde...dónde vas? - la miré un momento y me acerqué a ella para besar su frente. -Debo hacer unos trámites, nada importante, ya sabes lo de siempre- se cruzó de brazos viéndome. -no..es que no lose - colocó sus manos en las caderas mirándome sería. - ¿confía en mi quieres? Pensé que habíamos pasado la etapa de la confianza - suspiro asintiendo. -Sí…lo siento es sólo que, me preocupas - se acercó hasta mi para rodearme con sus brazos. -No tienes que hacerlo, estaré bien- bese sus labios y me aparte - -Despídete de los niños - puede que hayan pasado tres años, pero aún no me acostumbro a esta rara tarea de ser padre, es jodidamente complejo. Formar a un ser humano pequeño, que todo lo que ve lo aprende de ti. No hace poco Zoe estaba dibujando en los cuadernos que le regale, Carther me dijo que no le dejara las pinturas cerca, pero no creí que fuera tan terrible, ¿Qué era lo peor que podía pasar? La deje sola un minuto, un solo minuto y en cuanto entre a la habitación la escuché:"Mieda" dijo en cuanto vio la pintura esparcirse por toda la alfombra. Carther iba a matarme si la escuchaba decir eso una sola vez. Cuando llegó nos regañó a los dos, a Zoe por manchar la alfombra y a mí por dejarle las pinturas cuando dijo que no lo hiciera. Me despedí de ellos besando sus cabezas, no podía acostumbrarme a esta nueva vida aún, no lose... no era lo mío... los amaba más que a nada en este mundo, pero no podía acostumbrarme a no dormir por preocuparme por sus sueños, a no tener tiempo para salir, a inventar cuentos para que se quedaran dormido, porque a mis hijos les aburren los normales, ellos querían historias que no eran contadas a otros niños, y la creativa de los dos era mi chica, no yo. Mi teléfono vibro y un nuevo mensaje apareció en mi pantalla. "¿puedes apresurarte? si no llegas, juro que voy a cambiarte por otro" Lo guarde rápidamente con una sonrisa en el rostro, esto era todo lo que me quedaba de mi antigua vida, me gustaba ver a Carther feliz con esta... el problema era yo, tome sus demonios para que no sufriera. no me arrepiento, verla sonreír era lo que más quería en la vida, pero tomar el dolor de otro y hacerlo tuyo tiene su precio. Despierto todas las malditas noches con la imagen de Carther sola en una casa mientras es atacada por un hombre, yo la veo, pero no puedo salvarla, por más que grita es como si estuviera encadenado y el peso es tan grande que no puedo moverme. Siempre me pregunta de que tratan mis pesadillas, y siempre tengo una historia nueva que contarle, hay cosas que no debes decir para no lastimar a otros. o eso creía, cuando piensas que lo estás haciendo bien, es justamente el momento en el que estas equivocándote.
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