Capitulo 2

1157 Words
Llegue al antiguo club en las afueras de la ciudad, la música de Royal Deluxe podia escucharla desde afuera, esta noche iba a ganar el doble. Aylsa estaba en la entrada esperándome. -Pateare tu trasero Stephen - se acercó a mí y de un salto rodeo mis caderas con sus piernas- es bueno verte -beso mi mejilla y deje que sus pies tocaran el suelo. -Lo siento, no pude salir antes, ya sabes. - me encogí de hombros mientras ella asentía. -Lo sé... Carther, ¿por qué no se lo dices? - la mire suspirando, había muchas razones por las cuales no decírselo. -No puedo hacer eso Aylsa, tengo dos monstruitos de los que cuidar ahora, si Carther sabe que aún sigo peleando va a matarme- me miro frunciendo el ceño. - ¿y que le dices? sales todas las noches, si yo fuera tu mujer sospecharía -  -oh no muñeca si tu fueras mi mujer, yo hubiera muerto de un ataque de nervios hace mucho - reí y camine con ella hasta la entrada- no le digo nada... ella cree que hago beneficencia o algo así. -Tu? ¿beneficencia? ¿Se le olvido como eras cuando te conoció también? - la mire mal y entre al camarín para sacar mis cosas y quitarme la camiseta. Aylsa cerró la puerta para luego apoyarse en ella. - Me siento bastante mal por estar aquí, como para que vengas con tus sermones ahora ¿no te parece? - se cruzó de brazos mirándome mientras vendaba mis manos. -si te sintieras tan mal no estarías aquí Stephen, te conozco bien que no se te olvide. - se acercó a mi mirándome con una sonrisa en el rostro- tu extraña tu vida... extrañas la libertad de poder hacer lo que quieras - la mire un momento, si lo decía ella sonaba como un maldito egoísta. -Te quiero ala para cuando le patee el trasero a ese tipo - ignore sus palabras y camine hasta el ring, la gente comenzó a gritar mi nombre, las chicas se acercaban para hablarme, pero estaba tan pendiente en conocer al tipo que sufriría la humillación esta noche que apenas si podía escuchar lo demás, Aylsa tenía razón. extrañaba esto, pero es normal, eso creo, solo debo darme cuenta que no seré un eterno adolescente.  Voltee para tomar mi toalla y mojar mi cabello, estaba listo para descargar toda mi ira. Deje las cosas a un lado y voltee para ver a mi contrincante.  Mierda...Athan Parecía decidido a matarme a golpes, y razones tenia, había metido a sus dos hermanos a la cárcel en menos de cuatro años, pero lo que no sabía, es que yo era el mejor en esto. ¿Qué hacia el aquí? lo creía fuera del país, luego de que se separó de los demás le perdimos el rastro, fue al único que no pudimos encontrar. Se acercó hasta mi quedando frente a frente- ¿Disfrutaste tus vacaciones Stephen? supe que tus pequeños niños se parecen mucho a ti - dijo con una sonrisa en el rostro, me acerqué a él casi de golpe para darle un puñetazo en la cara, a mis hijos no los iba a tocar. -No te atrevas a nombrarlos...- me miro con suficiencia y se acercó a mi oído-  -Vas a caer niño bonito. - sin esperar la partida lo golpee con furia. Su puño impacto directo a mi pómulo, estaba molesto, molesto como el infierno, y los golpes que le di a su cuerpo no serían nada comparado a lo que le haría si tan solo se acercaba a mis hijos. Lo golpe hasta que su sangre mancho el ring, hasta que escuche la voz del chico a cargo, que me decía que parara, la única regla en este juego es no muertes en el ring, fuera de él puedo hacer lo que quiera. Lo tome tirándolo fuera, me baje para mirarlo y tomarlo de la mandíbula. -Te quiero lejos de aquí Athan... porque te aseguro que el próximo en caer vas a ser tú… ¿te quedo claro? - lo solté dejando que su cabeza golpeara contra el suelo. Aylsa me miraba preocupada, y en el fondo yo también lo estaba, pero sabía también que no haría nada. De los tres él era el más inocente, y sin sus hermanos no actuaba. Camine hasta el camarín con Aylsa siguiéndome, entre cerrando la puerta, lleve las manos a mi cabello intentando calmarme, sin Carther, me sentía solo en esto, no podia siquiera tocar el tema, ella no lo recuerda, y no iba a joder si vida ahora.  -Stephen, yo no lo sabía, te lo prometo. - la mire intentando controlarme- -Lo sé… yo… no entiendo que hace aquí, ¿no estaba fuera del país? - me miro haciendo una mueca- -No falta mucho para que salga Max…- se acercó a mi sentándose a mi lado en la banca- Stephen… no puedes...-hizo una pausa buscando las palabras adecuadas- ella tiene que saberlo. -No - la mire molesto - no voy a hacerle esto Aylsa, ella es feliz, no es justo- -no es justo que no lo sepa, ¿qué pasa si intentan algo?, Stephen no puedes salvar al mundo tu solo- me levante tomando mis cosas para comenzar a vestirme, me mire en el espejo, tenía un corte en la cara… genial. - ¿Cómo mierda explico esto ahora? - Aylsa se acercó a mi tomando mi rostro entre sus manos, saco una toalla de su mochila y comenzó a quitar la sangre de mi pómulo- de todas formas, no creo que Carther siquiera lo note... - ¿Por qué dices eso? ¿está todo bien con ella? -suspire mirándola, no podia esconderle nada a ella, me conocía lo suficiente como para saber que algo estaba mal. -Solo estoy molesto, no es nada, se me pasara - me queje cuando toco la herida con su pulgar. -Vas a estar bien. ruega porque no lo note...- guardo las cosas en su mochila y me miro mientras la cerraba- las mentiras cansan Stephen... te vas a aburrir de inventar historias, deberías hablar con ella. - No quiero hablar de eso ahora... - tome mis cosas y me acerque a la salida- ¿te llamo cuando llegue? - ella sintió con una sonrisa cansada- gracias... ya sabes, por todo. -No tienes nada que agradecerme...estoy aquí cuando me necesites- la miré por última vez y cerré la puerta.  La gente ya comenzaba a irse y yo tenía que llegar a casa antes de que dieran las dos de la mañana, toque la herida con mi mano, ardía como el infierno, ¿dónde había dejado las llaves del auto? . Comencé a buscarlas en mi bolsillo hasta que por fin di con ellas, me acerque a la puerta para abrirla cuando sentí a un tipo decir mi nombre a mis espaldas, mire el reflejo en el auto, ¿cómo era posible? pensé que había quedado todo claro, ¿cómo tiene el descaro de aparecer aquí frente a mí? -Stephen...tenemos que hablar. - voltee a verle con odio, su traje, su ropa cara, maldito idiota. -Tu y yo no tenemos nada de qué hablar...- me acerque a él, parecía asustado-  vete a la mierda. -
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD