-Hijo tranquilo...- colocó sus manos en mi pecho apartándome.
- ¿Hijo? No te atrevas a decirme hijo ¿sabe lo que es ser un padre señor? - lo empuje viendo como me miraba con miedo, claro. Cuando nos dejó yo era un pobre imbécil que creía que algún día el cambiaría y se convertiría en padre.
-Stephen...tu no entiendes. Hay mucho que explicar, mucho de qué hablar- intento acercarse a mí, pero me aparte.
-Tengo 25 años! ¡Ya no necesito un padre señor! Muy bien que me las arreglé sin usted. No me interesa saber lo que tiene para decirme - subí a mi auto viendo como su mirada de tristeza me seguía.
-Stephen. por favor, quiero conocer a mis nietos. Yo. yo sé que no merezco que. - lo mire molesto-
-Olvídate de que vas a acercarte a mis hijos, para mí y para ellos su abuelo está muerto-
-Stephen...-encendí el auto y arranque dejando al tipo que fue mi padre alguna vez, era un día de mierda, uno horrible... y lo peor es tener que llegar a casa, el lugar donde se supone que puedes ser tú mismo, recibir apoyo, y tener que fingir que todo estaba bien.
No podía con esto, pero tenía que, me pregunto si alguna vez el pasado va a dejarme en paz, todo en esta vida se paga y yo lo había aprendido muy bien.
Intente tardarme para no llegar, ¿por qué me sentía tan mal? Todo va bien, tengo dos hijos preciosos. Una chica a la que amo, ¿que está mal? Mire mi teléfono, la foto de Carther sonriendo me hizo pensar que tenía muchas razones por las que agradecer y menos por las cuales quejarme, era preciosa...aun no entiendo cómo llegamos hasta esto punto, no es culpa de nadie más que mía, entiendo que los niños se lleven todo su tiempo, porque también se llevan el mío, pero me preocupa está extraña sensación en mi pecho.
Me gustaría que mi madre me dijera que es parte del proceso, que es normal, que las cosas mejorarán, pero no está, lo que me recuerda al idiota de mi padre. Mi teléfono comenzó a sonar, y en pantalla apareció el nombre de Aylsa.
-Yo sé que dijiste que llamarías. Pero acabo de ver a tu padre. -suspire estacionando afuera de nuestra casa.
-Lo sé...quería hablar, conocer a Zoe y Alejo - me recosté en el asiento mirando el techo- Aylsa esto está mal...necesito tanto a Carther
- ¿Por qué hablas de ella como si no la tuvieras? Sólo debes decirle la verdad Stephen. -
-La siento lejos...no puedo contarle nada de esto, todo mi pasado se relaciona con el-
-No tiene por qué saber lo de Kian, Stephen nada va a pasar... ¿quieres que vaya? -
-No.…ya es tarde, ve a tu casa, hablamos otro día, gracias por preocuparte. -corte luego de que se despidiera y mire la casa bajando del auto.
Dejé la mochila en el auto y lo cerré caminando hasta casa. Entre intentando no hacer ruido, Zoe y Alejo debían estar durmiendo, la luz de nuestra habitación aún estaba encendida, entre al cuarto y la vi dormir entre nuestros hijos, debió haberse quedado despierta esperando a que llegara.
Apague las luces y camine hasta el cuarto de invitados y me metí al baño para darme una ducha, deje que el agua quitara todos los recuerdos de mi mente, pero lo que necesitaba era un milagro.
La necesitaba, tanto que dolía, estaba ahí, pero no era mi Carther, tal vez han sido muchas emociones, y sólo me estoy dejando llevar por ellas, mañana iba a ser un día mejor, sólo tenía que cerrar mis ojos y olvidar a Athan y mi padre.
Flashback
-Tienes que conocerla Stephen- Stefano me miraba desde el sofá- deja esa cara de funeral hombre! Que aquí nadie ha muerto, si él se fue por decisión propia, no le importábamos, mientras antes lo entiendas, mejor.
-Dime que tengo que hacer. - me levanté acercándome a él, mientras me entregaba una carpeta.
-Tienes que meterte a su casa y hacer que caiga en tus brazos, no te costará ...siempre sabes cómo hacerlo -tome la carpeta si siquiera abrirla.
- ¿Cuando empiezo? - Stefano me vio con una sonrisa en su rostro -
-Mañana, obsérvala, conócela, métete en su piel, y cuando la tengas entonces entró yo - debe ser una pobre tonta si cae en esto, de seguro era igual a su padre, no costaría demasiado.
Aylsa había llegado, y sabía que era momento de encerrarme en mi cuarto, ella era otra chica más para él, mientras ella creía que era la única, es triste de ver. Cerré la puerta de mi cuarto y me tiré sobre la cama pensando en la morena que me había tirado hace menos de una hora, debería llamarla otra vez, era jodidamente buena en la cama.
Mire la carpeta sobre mi mesa de noche y la tome abriéndola.
•Carther Ariadna Wayne
•16 años, hija única.
•Aurora Carolina Wayne, 40 años, trabajadora social.
•Manuel Alexander Wayne, 42 años, empresario de Wayne Enterprise.
Me salte todo el resto para llegar a su foto. Era preciosa, su nariz perfilada, sus ojos marrones, su largo cabello...iba a disfrutar con ella, demonios ¿era posible desearla de esta manera si ni siquiera había hablado con ella? Seguí revisando la carpeta, había más fotos de ella, algunos en su escuela, otros con sus amigos, una con su novio. ¿su novio? Era un pobre imbécil, podia verlo en la manera en que la ignoraba en cada foto. Más sencillo para mí.
Su número estaba anotado en la esquina superior derecha de la hoja, había estado mucho rato pensando en la morena de esta tarde sin saber que este Ángel existía, que pérdida de tiempo.
Tome el teléfono que usaba para los trabajos, y marque su número sin esperar nada, era tarde, cerca de las dos de la mañana, una niña como ella debe estar acostada a esta hora, pero todo en ella era una sorpresa.
- ¿Hola? ¿quién habla? - su dulce voz llegó a mi entrepierna, no entendía que estaba mal conmigo, suelo necesitar algo más que una foto para desear a alguien. Pero ella lo logro en sólo segundos.
- ¿Hola? ¿hola? - ¿qué iba a decirle? Quería seguir escuchándola, necesitaba escucharla solo un poco más.
-Disculpa...esta Sofía? - los números equivocados. Simple, pero me daría un poco más de ella.
-No..lo siento creo que te has equivocado de número - la manera dulce en que me respondió sólo hizo que la deseará más.
- ¿Esta segura? Yo tengo anotado su número aquí...- escuché su risa nerviosa y no pude evitar sonreír ¿por qué demonios sonreía?
-Estoy muy segura de que mi nombre no es Sofía...espero la encuentres-
-Siento haberte molestado...- hizo una pausa mientras me imaginaba su sonrisa.
-Descuida. Buenas noches - escuché el sonido que me avisaba que la llamada había finalizado y solté el aire contenido en mis pulmones.
La deseaba. Y ni siquiera la había tocado, ni siquiera la había visto en persona, y ya la deseaba...está chica iba a hacerme perder la cabeza, y aún no la había perdido por nadie.
Ella fue la primera. Ella fue y será siempre la primera. Escuché la puerta de la habitación abrirse, Carther apareció en la entrada, cerró la puerta y se acercó a mí.
-No te escuché llegar...- se acercó a mí acostándome a mi lado.
-No quise despertarte. - rodee su cintura con mis brazos apegándola a mi cuerpo- Dios. No sabes cuánto te extraño Carther
-No me he ido a ninguna parte Stephen - me miró frunciendo el ceño - ¿qué te pasó en la cara?
-Me golpeé con una puerta, nada grave - acaricié su rostro mirándola fijamente-
- ¿Que pasa Stephen? Estas raro, distante - suspiré casando, era malo saber que ella sentía lo mismo.
-Es raro, porque yo también te siento lejos Carther - me miró preocupada.
- ¿Ya no me quieres? Me gustaría que fueras honesto si es así - se sentó en la cama sin dejar de mirarme.
-No…No Carther ¿qué dices? - me acerqué a ella- Te amo más que a nada en este mundo y lo sabes, quizás nos hace falta pasar un tiempo juntos, cómo antes, es todo-
-Lo sé...no tenemos tiempo desde hace tres años - suspiro tomando mis manos- pero ya he solucionado eso- me dio una sonrisa acercándose a mí- he hablado con Carlos está mañana, y está feliz de quedarse con ellos el fin de semana.
- ¿Es enserio? - se sentó sobre mi regazo apoyando sus manos en mis hombros – pero le has dicho a los niños, si no quieren ir no los voy a obligar.
-Esta felices Stephen, Zoe llevará los cuadernos que le regalaste y Alejo no puede esperar a jugar fútbol con su tío - acaricie su cintura sonriendo-
-Serás mía todo el fin de semana, juro que no voy a parar Carther - se acercó a mis labios rozándolos para provocarme.
-No pares nunca - sus manos quitaron mi camiseta - no sé qué haría sin ti Stephen.
-No necesitas pensar en eso...me tienes para siempre Carther - busque sus labios para besarlos con desesperación, era todo para mí, y nada ni nadie iba a apartarme de ella.
-Tengo que algo que decirte...-beso mis labios apartándose- Hoy vino un hombre. -mordió sus labios nerviosa, la mire preocupado- Stephen, tu padre quiere conocer a los niños.