Carther
Stephen me mira acariciando mi cabello con delicadeza, no quiere aceptarlo, no puede aceptarlo, pero sabe que no hay otra manera, sus brazos rodean mi cintura besando mi hombro desnudo, sé que tiene miedo, lo puedo ver en la forma que me mira, acaricia mi cintura lentamente con calma, pasa la yema de sus dedos por las cicatrices en mi vientre.
Le sonrió intentando calmar sus pensamientos, me sonríe de vuelta, pero no está feliz, solo lo hace para tranquilizarme a mí. Alejo y Zoe duermen en su cuarto, siempre escuche a mi madre decir que mientras ella me tuviera a mí, nada más importaba en este mundo, por verme feliz ella era capaz delo que fuera. Cuando tenía a los gemelos en mi vientre tenía miedo de no quererlos, de no saber cómo ser una buena madre, me basto verlos para saber que iban a amarlos con todo mi ser. No puedo permitir que Lander se acerque a ellos, no puedo dejar que lastime a Stephen, no me perdonaría jamás perderles por causa mía.
"te quiero a ti" Lander no me quería, solo quería lastimar a Stephen, hacerle saber que había ganado, el nunca gano, nunca ganara, nunca me quiso... solo se obsesiono con la idea de amor que tanto intento enseñarme "sufre para mi cariño" todo lo que él amaba de mi era mi dolor, saber que por su causa yo sentía la sensación más placentera para él, cada vez que le desobedecía, me marcaba, según él era un recuerdo de cuanto me quería, que idiota era... cuando no conoces más que la oscuridad un poco de luz te asusta. Cuando conocí a Jason intentando olvidarle a él, solo logré otra cicatriz y Jason recibió una paliza misteriosamente a los días después. No quise acercarme a otro chico después de eso, hasta que conocí a Stephen.
Me sentí estúpidamente segura, la forma en que parecía estar seguro de todo lo que hacía, su soberbia y la forma en que creía tener todo bajo su control. Las personas siempre siguen un patrón, por mucho que intenten negarlos, todas tus elecciones se relacionan entre sí, no eres un imán atrayendo idiotas, los chicos buenos llegan a ti, pero extrañamente terminas viéndolos como un amigo y a los idiotas terminas colocándolos primero...pase de Lander a Stephen, la diferencia es que Stephen si había conocido la luz, por mucho que intentara apartarla de él.
Voltee para ver el reloj sobre la mesita de noche, era media noche, lo que significaba que mi chico cumplía 26 años, me levante parándome sobre la cama llevándome la sabana negra conmigo emocionada mientras él me veía con una sonrisa en el rostro, comencé a cantar un intento fallido de Marilyn Monroe cantando Happy Birthday mientras el reía colocando los brazos detrás de su cabeza, mi sensualidad era nula, pero tenía que intentarlo. Comenzó a tirar de la sabana dejándome desnuda frente a él.
-Solo porque es tu cumpleaños Stephen...-sonreí inclinándome para besarlo, tiro de mis brazos haciéndome caer sobre él.
-dios Carther... creo que necesito otra ronda luego de ver eso- mordió mis labios mientras sus manos bajaban lentamente por mi espalda, antes de que pudiera tenerme como quería, me aparte con una sonrisa burlona levantándome de la cama.
-Carther. no me hagas ir hasta allá - me miro hablándome con un tono de advertencia- o estaré dentro de ti hasta el amanecer y no es una amenaza, es una promesa- quito la sabana negra dejando al descubierto su claro deseo por cumplir su promesa.
-Stephen. - mi pulso se alteraba cada vez que se acercaba a mí- debo. darte algo antes, por favor. -
chasqueo su lengua mientras arqueaba su ceja- debes darme algo? - se acercó peligrosamente a mí-
- ¿Hice algo para ti -se detuvo mirándome curioso, como podía concentrarme con el desnudo frente a mí?
- ¿Hiciste algo para mí? Carther. sabes que no me gustan los regalos, no tendrías que haber. - lo detuve antes de que siguiera hablando y me encamine hasta nuestro armario, me estire lo suficiente para quitar el cuadro de arriba. Había estado pintando desde hace unos meses, había mezclado el primer retrato que hice para el con uno nuevo, lo volteé para mostrárselo.
Se acercó a mi tomándolo en sus manos, estuvo cayado un momento tocando la pintura con sus dedos, parecía perdido en su propio mundo. Dejo el cuadro a un lado acercándose a mi rápidamente para abrazarme fuertemente.
-no sabes cuánto significa para mi Carther...-escondió su rostro en mi cuello mientras acariciaba su cabello- gracias nena. Enserio
-No tienes nada que agradecerme Stephen, te amo cariño - se aferró aún más a mí, soltando un triste suspiro.
-yo siempre te amare más Carther - se apartó tomando mi rostro entre sus manos- no quiero perderte.
-No vas a perderme amor. todo saldrá bien ya lo veras -acaricie su mejilla tranquilizándolo, asintió no muy seguro de si lo que habíamos planeado daría buenos resultados, pero le había pedido que confiara en mí.
-Cuando termine esto... tengo una sorpresa para ti, no puedo perderte Carther, tienes que salir bien de esto o no poder mostrarte lo que tengo para ti -lo mire confundida, ¿que podia darme el que ya no me hubiera dado?
-Eso es chantaje Stephen - fruncí el ceño sonriéndole- ¿no puedes adelantarme nada? No me dejes así. no puedes hacerle esto a una persona curiosa.
-Que sea como motivación extra nena, no pienso perderte - tomo mis muslos haciendo que rodeara su cadera con mis piernas-
-Todo va a estar bien James - arqueo su ceja y se acercó para besarme-
-Mucha confianza señorita Wayne. debería tener cuidado- mordió mis labios apoyando mi espalda contra la fría pared.
- ¿Que podría pasarme? No te tengo miedo. - sonreí burlona acariciando su cabello.
-Podría darle el polvo de su vida...y no tendría piedad alguna -mordió mi cuello dejando pequeñas marcas. La vida con el jamás iba a ser aburrida.
-Habla mucho y hace poco...-susurre dejando un camino de besos en su mejilla hasta sus labios.
Dejo que mis pies tocaran el suelo y en un rápido movimiento quede de espaldas a él, su mano recorrió la curva de mi trasero mientras sus labios besaban mis hombros desnudos.
-Dejemos de hablar entonces. - sus labios bajaron por mi espalda hasta llegar a mis caderas.
Mi respiración comenzó a cambiar y mi pulso a acelerarse, la forma en que miraba mi cuerpo, como si fuera la obra de arte más bella que alguna vez haya visto, la forma en que sus manos tocaban mi cuerpo, parecían quedarme a su paso.
Se levantó dejándome con ganas de más, era inevitable no desearlo. Voltee para verlo, pero apegando su cuerpo al mío no me permitió moverme. Sin previo aviso lo sentí entrar en mí, ahogué un gemido en su mano, sus lentos movimientos iban a terminar conmigo. Intente mover mis caderas, pero no me lo permitió, no íbamos a follar. él quería follarme a mí.
Estaba torturándome con sus movimientos y lo sabía, sus manos bajaron a mi cuello acariciándolo al ritmo de sus movimientos.
-Por favor...- lo escuché gruñir apegando sus labios a mi cuello.
Sentí sus labios formar una sonrisa y sus movimientos comenzaron a aumentar, su mano cubrió mi boca callando mis quejidos, lo sentí llegar dentro de mí, y yo no tarde en terminar.
Mis piernas tiritaban, mis manos estaban apoyadas aún en la pared, intentando sostener mi cuerpo, pero él no había terminado ahí.
-Te quiero despierta nena, aún no termino contigo- acarició mis muslos adormecidos.
Cumplió su promesa, no se detuvo hasta que tuvimos suficiente el uno del otro, sus brazos rodearon mi cuerpo desnudo, desperté en el suelo esperando verle a mi lado, pero ya no estaba ahí. Suspiré tomando las sábanas para cubrir mi cuerpo, eran cerca de las diez de la mañana, me coloqué algo de ropa para ir a ver a los niños, pero ya estaban sentados en el sofá viendo caricaturas, debía preocuparme por eso, pasaban mucho tiempo frente al televisor.
-Ma! ¡Detestaste! - Zoe se acercó a mí corriendo para abrazar mis piernas.
-Bueno días preciosa - sonreí tomándola en mis brazos y besando sus mejillas- ¿dónde está papá?
Zoe se encogió de hombros levantando sus manitos- Dijo no molestad ma.
Fruncí el ceño buscando alguna nota, era su cumpleaños, ¿por qué no estaba aquí?
- ¿Le dijeron feliz cumpleaños a papá? - Alejo asintió sin quitar su atención de lunes televisión.
Deje a Zoe sentada a un lado de su hermano y me encamine a la cocina por algo de comer, tenía un hambre horrible. Me acerqué al refrigerador encontrando una nota en la puerta.
"Carther, tuve que salir, no quise despertarte, te amo más, vuelvo antes del almuerzo, gracias por hacer este día especial"-
Deje la nota sobre la mesa frunciendo el ceño, suspiré, ya sabía dónde había ido, era momento de hacerlo, tome mi teléfono y marque su número.