VALENTINA Me desperté sobresaltada cuando sentí que alguien tocaba mi pierna. Abrí completamente los ojos para comprobar de quién se trataba. —Tranquila, soy yo —la voz profunda de Alessandro solo hizo que me estremeciera más. Cómo si el saber que es él fuera ayudar en algo. —¿Qué haces? —pregunte cuando continuo tocando mi muslo con sus dedos y un hormigueo extraño se prolongó entre mis piernas. Me había quedado dormida después de que el doctor reviso mi herida, Alessandro se había ido y después volvió en ese momento para saber el veredicto que daría el médico. Y como había dicho él, debía tomar un poco de reposo, algo que no me tenía muy contenta. —Debo ver qué no esté hinchado, así que tendré que estar revisando constantemente. —¿Qué quieres decir con eso? —hice un gesto de confu

