ALESSANDRO Me odiaba, lo sé. Después de su comportamiento y sus duras palabras de aquel día, supuse que estaba muy lejos de perdonarme. ¡Maldita sea! Sé que me lo merecía, pero algo dentro de mí hacía que doliera. Nunca pensé llegar a sentir o tener aún sentimiento por alguien, y hoy estaba ocurriendo eso. Lo que había dicho Matteo anteriormente, era un hecho. Esa pequeña me estaba cambiando, sin haberme dado cuenta, muchas cosas en mí estaban siendo distintas. Mi malhumor ya no se prolongaba tanto y menos cuando estaba a su lado, solo deseaba hacerla feliz y verla sonreír, aunque no fuera por mí. Otra de las cosas que fue cambiando, es que la deseaba cada vez más y más, tanto que mi cuerpo llego a necesitarla. Estaba completamente perdido por Valentina. Era malísimo con las palabra

