VALENTINA Tuvimos que deshacer nuestro beso por falta de aire, ya que cada vez subía de tono. No sé si estaba lista para volver a estar con él, seguía teniendo miedo y eso no se iba a evaporador de inmediato. —Lo siento —se disculpó, y apoyo su frente contra la mía. ¿En verdad se había disculpado? Esto me dejaba claro que sí quería cambiar, que sus palabras eran tan ciertas como ese beso que nos acabábamos de dar. —No… yo… —estaba nerviosa y no articulaba ni una corta frase. Por primera vez vi una sonrisa en sus labios, me quedé anonadada viéndolo. Tal vez no haya sido tan generoso su gesto, pero fue sincera. Mi corazón latió en respuesta ¿Esto era el amor? Lo único que pedía era no salir de nuevo lastimada, porque de una desesperación tal vez me puedo levantar, pero de dos, lo dudo.

