El aire vibraba con la energía positiva de Nichelle y su presencia había calmado su inquietud por un momento. Hoy Charlotte había decidido quedarse en casa con Nichelle. Tenía una pequeña sonrisa en su rostro cuando salió de la cocina con el chocolate caliente favorito de Nichelle. Nichelle estaba cantando para sí misma mientras jugaba con sus muñecas. —¿A qué estás jugando? —preguntó Charlotte mientras colocaba el vaso caliente sobre la mesa. —Ella soy yo y él es Stefan. Nos vamos a casar —Nichelle le mostró las muñecas y le sonrió ampliamente a Charlotte. Charlotte estaba estupefacta. No sabía cómo tomárselo. ¿Debería ignorarlo pensando que era un enamoramiento infantil o indagar más? —¿Quieres casarte con Stefan? —preguntó Charlotte. Los ojos de Nichelle brillaron de emoción.

