No puedo creer lo que está pasando, sé que Ian hace esto por capricho, desea que mi esposo esté lejos, es probable que quiera su muerte, tengo a mi hijo en brazos, por momentos creo que él siente mi dolor pues su rostro así lo plasma, mis lágrimas no paran de salir, quiero correr pero no puedo. -Elizabeth.- escucho a Rafael llamarme, no quiero verlo a los ojos.- Sigo con mi bebé en brazos, trato de aferrarlo a mi cuerpo, sentir que no estaré sola, las manos de Rafael estaban en mi espalda, sentí como me abrazo por completo. -Cariño hablemos.- -¿Que me vas a decir? Qué vas a desobedecer al estúpido Ian, no lo creo.-mencioné Rafael hizo que me diera la vuelta, tomó entre sus brazos a nuestro hijo, mientras yo seguía llorando, fue cuando él me besó. -Elizabeth eres todo para mí, sabes

