Han pasado seis meses desde que volví al reino y no he podido ver a mi familia, las responsabilidades de esta casa son más grande de lo que pensaba, pero como todo siempre hay alguien que te quiere ver fracasar.
-Te sientes muy superior a mi, pero todos saben que solo eras la esposa de mi hijo.-
-Lady Leila, no estamos hablando de mi grandeza aquí, si gusta puedes tomar este trabajo, estaría complacida en dártelo.- Cada vez que nos encontrábamos en el comedor era igual, siempre recordando que ella es la esposa del duque y mi hijo y yo solo unos recogidos.-
-Tu mataste a mi hijo, él era un hombre sano, seguro le diste algún tipo de veneno.-
-Jamás lastimaría a quien me trató con amor, quizás si lo haría con alguien que se comporta como una piedra en el zapato, no me de ideas Lady Leila.-
-Mamá, el abuelo me ha dicho que debo iniciar mis clases, asegura que ya tengo la edad.-
-Es así cariño, cuando se cumple los cinco años es hora que entres al instituto, necesito que te instruyas para que algún día seas tú el gran Duque.-
-Buen día para todos, perdonen mi tardanza, creo que hoy no deseaba salir de mi cama.-El gran Duque cada día se veía más cansado, el peso de los años han marcado su vida.-
-Creo que esta es una oportunidad para hablar todos, quiero expresar que no estoy de acuerdo con que esta… esta mujer sea la que se encargue de la casa, creo que es momento que yo tome el papel que me corresponde como Duquesa.-
-Petición denegada, hemos tenido esta conversación muchas veces Leila y la respuesta siempre será no, la duquesa será la esposa de Bernardo o en su defecto Rafael, jamás tu.-
-Pero Arturo yo soy tu esposa.-
-La no elegida, ¿acaso olvidas que eres mi hermana?.-
-Con mayor razón tengo más derechos que esa.-
-Esa que tú le dices es una baronesa que he contratado como administradora, no es la duquesa.-
-Pero da órdenes aquí como si lo fuera.-
-Es la encargada, por supuesto que debe ordenar.-
-¡No lo acepto!- Vi como golpeó la mesa, se iba a levantar pero el Duque la sostuvo de la mano con fuerza.-
-Insolente, quiero que entiendas algo, tú estás aquí por petición del rey, de alguna manera querían cubrir la falla de mi padre al tenerte por fuera del matrimonio, si por mi fuera jamás te hubiera hecho mi esposa, ahora bien si estás en desacuerdo pediré la anulación de nuestro matrimonio, puedes irte que nadie te detendrá.-
-Cariño por favor no digas eso jamás me iría.-
-Sal de mi vista que no deseo verte más por hoy.-
-Pero…-
-¡Largo!-
La situación era bastante incomoda, según veo el duque no tolera la presencia de su esposa, sé que fueron obligados pero siento que hay un resentimiento mayor.
-Lamento mucho mi comportamiento, hoy no me siento bien.-
-No hay problema.- mencioné, ya el desayuno había terminado, lo mejor era marcharme a mis obligaciones.-
-Elizabeth mi nieto iniciará sus estudios el día de mañana, también quiero decirte que se te asignará una doncella que te acompañará, cada vez que salgas dos guardias irán contigo, sé que te haz negado pero es necesario cuando salgas.-
-Si así lo desea lo cumpliré, ahora me retiro.-
-Ve.-
Tome a mi hijo y salimos del comedor, bonita manera de comenzar el día, lo mejor era ir a mis labores..-
-Mamá ¿cómo es ir a clases?-
Creo que no había pensando que me quedaría sola, mi pequeño era mi compañía día y noche, ahora se iría a estudiar y me dejaría aquí, aunque si lo pensamos bien es mejor para todos, casi no tengo tiempo últimamente.
-Bueno es un lugar donde te enseñarán de historia, matemáticas, geografía y muchas cosas más.-
-Pero mi padre y tú me han enseñado ¿por qué ir?-
-Cariño allá te van a preparar mucho mejor, además encontrarás amigos.-
-No los necesito, te tengo a ti.-
No había duda que él es idéntico a su padre, siempre tiene las palabras correctas para que me sienta feliz.
-Necesitas tener amigos de tu edad mi amor, ya verás que te irá muy bien, mañana llegarás diciendo que fue el mejor día de tu vida.-
-Si tu lo dices es por que es verdad.-
Mi hijo como cada día me acompañaba a todos lados, debía negociar con los vendedores, todo lo relacionado con el suministro y mantenimiento de la mansión, siempre alzaba la voz cuando alguno intentaba humillarme por ser mujer, perdería a mi escudero mientras va al instituto.
Estoy segura que de esto se trata mi vida de ahora en adelante, solo espero que mi hijo sea feliz y pueda tener un futuro próspero.
Aprovecharía mi estadía en el pueblo para visitar a mi familia, será algo corta pero necesaria, el carruaje que dispuso el Duque para mí era en verdad grande y muy cómodo, la doncella asignada era Ruth, una chica de escasos 15 años, sus padres trabajaban en la casa, era linda y noble.
-Dime Ruth ¿Qué se supone que haremos todo el día juntas?- pregunté
-Mi señora yo haré todo lo que usted pida, también la acompañaré a cada lugar, de antemano me disculpo si a veces soy torpe, a penas estoy aprendiendo.-
-Esta bien y agradezco tu sinceridad, las dos vamos aprender, jamás tuve doncella.-
-Pero… si todos los nobles tienen una, incluso las baronesas.-
-Yo era una diferente.-
-Eso veo señora.-
-Vamos a ser cercanas Ruth, quiero que me llames por mi nombre, o si lo prefieres dime Lizza.-
-No podría, es una falta de respeto.-
-No si yo te autorizo, me sentiría más cómoda , insisto.-
-Elizabeth será.-
-Te lo agradezco.-
La casa de mi padre estaba ante mi vista, la vi más hermosa que nunca, al menos en el exterior, el jardín estaba muy bien cuidado, la pintura nueva y todo recién remodelado.
La puerta del carruaje se abrió, mi hijo salió de primero, después Ruth y de último lo hice yo, la baronesa salió y abrió la puerta, quería ver quién llegaba a su casa.
-¡Ah eres tú!- mencionó
Habían sido casi 6 años desde que me fui de esta lugar, la baronesa sigue vistiéndose con colores fuertes, por lo que veo ya algunos años se le notan por las líneas de expresión.
-Siento que mi presencia le moleste, deseo ver a mi padre.-
Pasé sin pedir permiso alguno, sabía que mi padre siempre estaba en el despacho así que fui directamente a ese lugar, por el camino me encontré con mi hermana, ya era toda una mujer.
-¡Lizza!.-El huracán Bea venía con fuerza, su abrazo por poco y me lanza al suelo.-
-Estás hermosa Bea.-
-Beatriz compórtate, eres una dama y eso no son lo modales de una dama.-
-Perdona madre.-
-Bea iré a ver a mi padre en este momento, después me gustaría tener una charla contigo.-
-Está bien Lizza.-
La dejé en el pasillo y seguí el camino, el despacho estaba abierto, mi padre estaba cubierto por papeles.
-¡Padre!-
-¡Elizabeth! Hija mía estás aquí.- lo vi correr y abrazarme, en verdad amo a este hombre.-
-¿Cómo estás?-
-Bien hija, ya sabes cómo es esto, ¿pero tú cómo estás? No sabes cuánto me apena lo de tu esposo.-
-Descuida padre, mi hijo y yo estamos bien.-
-Hola Abuelo, qué gusto conocerlo en persona, mamá habla mucho de usted.-
-Mi nieto, que muchacho tan bello, sacó lo mejor de ambos padres.-
Nos sentamos, mi padre pidió té y galletas para los tres, pensé que tendríamos una conversación amena pero no fue así, la baronesa ingresó y se sentó.
-Me contaron que estás manejando el ducado.-
-Así es Alicia.-
-Hija pobre de ti, jamás he dudado de tus capacidades pero no te han dejado llevar el duelo como debe ser.- mencionó mi padre tomando mi mano, notaba su preocupación.-
-Deberías ser tu, esposo, creo que deberías tener una charla con el gran Duque, dile que tu hija no puede con la responsabilidad, es un trabajo digno de ti.-
-Mi hija puede hacerlo, jamás dudaría de sus capacidades.-
-Solo es una sugerencia.- la veía abanicarse, ella siempre queriendo tenerlo todo.-
-Padre ¿la mensualidad que se prometió a llegado?.- pregunté
-Si hija mía, cada mes llega sin falta, no sabes cuánto estamos agradecidos.-
-Ahora que manejas el Ducado deberías enviar más, no seas tacaña con tu familia.-
-¿Alicia por qué no te vas de este despacho?.- mencioné con disgusto.-
-¡Pero que insolente! Soy la dueña de esta casa, la baronesa.-
-La baronesa soy yo aquí, tengo la bendición del duque que es casi como la del rey, así que te ordeno que salgas de aquí, he venido a ver a mi padre no a ti.-
-Esposo…-
-Sal de aquí Alicia, mi hija tiene razón.-
-Me iré solo por que odio sus pocos modales, pero debes escucharme primero.-
-La escucho.-
-Se que pronto llegarán los hijos mayores del Duque, así que te ordeno que arregles un matrimonio con Beatriz, ella debe casarse con ellos, ojalá que sea con Bernardo, el heredero.-
-¿Qué estás diciendo?- Bea no ha salido en sociedad, se muy bien que Bernardo tiene ya 35 años.-
-¿Y qué? Lo único que debe ser nuestra preocupación es que Beatriz pueda darle hijos sanos, así que arregla ese matrimonio.- mencionó saliendo.
-De verdad padre no sé cómo la soportas.-
-No le des importancia a sus palabras.-
-¿Como es eso que vuelven los hijos?-
-Llegaron noticias, la guerra a terminado así que los hijos volverán, también se dice que el gran duque está enfermo, necesita a su heredero.-
-Entonces conoceré a mis cuñados.-
-Sabes muy bien que siempre tendrás tu lugar en esta casa, eres la baronesa.-
-Se por que lo dices, al llegar esos hombres me expulsaran.-
-Lo mejor es prepararnos.-
“Mi padre tiene razón, los hijos del Duque llegarán y reclamarán el derecho, trataré de hacer mi mejor trabajo en esa casa, el día que tenga que marcharme lo haré con orgullo.”