Fue una noche mejor de lo que esperábamos, la terapia con las sanguijuelas había sido un éxito, al menos el Lord pudo descansar. En la mañana salí a mis obligaciones, la casa seguía su ritmo igual que mis responsabilidades, el gran Duque no salía de la habitación de Rafael, quería vigilarlo, habían indicios que mejoraría. -Señor Hugo por favor lleven dos desayunos a la habitación del Lord, el Duque y el médico deben comer.- -De inmediato mi señora.- Las visitas de las grandes personalidades iban y venían, todos preguntaban cómo estaba el Lord, lo único que podíamos decir era que orábamos por su mejoría. Así era cada día, yo me encargaba de todo mientras que el Duque de su hijo, el médico real hacía todo lo posible por su recuperación, mi hijo siguió con sus estudios, al menos él se

