La casa era un caos, habían tantas personas en el lugar, algunos venían a dejar el cuerpo, otros estaban pendientes del herido, yo solo pensaba en el gran Duque.
-Señor Hugo, por favor que las cocineras inicien sus labores, necesito que todos los que han llegado tengan comida caliente, también permitan que se tomen un baño y acomódalos para que descanse.- mencioné
-Como ordené señora.-
Debía correr por todos lados, había tanto que hacer, el médico real había llegado, era el más sabio que jamás conocí, solo espero que pueda hacer algo.
Pasé al salón principal, el féretro estaba ubicado en el centro, al lado estaba el gran Duque llorando, no soy una mujer que demuestra los sentimientos con naturalidad pero hoy me dolía el alma.
-Mi Lord debe comer algo, también vamos a descansar un momento.-
-Me acuerdo cuando Bernardo nació, mi hermosa esposa padeció por un día y una noche para traerlo al mundo, cuando el lloro yo también lo hice, ese día me juré que lo cuidaría de todo peligro pero fallé.-Entonces el cuerpo es de Bernardo el hermano mayor y el que está entre la vida y la muerte es Rafael, el hijo del medio.-
-Yo creo que ningún padre debe enterrar a sus hijos, son ellos quien debería hacerlo con nosotros.-
-He enterrado dos, el mundo ha sido tan cruel que me ha quitado a mis hijos.-
-Mi Lord…-
-Pero mira cómo es la vida, Andrés se marchó pero llegaste tú y mi nieto, pensé que ya no serían tan crueles conmigo pero de nuevo fallé.-
-Aún está Rafael, él lo necesita fuerte, debe sentir que estás para el.-
-Rafael, mi pobre hijo, no sé si quedará bien si es que sobrevive.-
-El médico real está aquí, lo atenderá muy bien.-
-Dicen que la guerra había terminado, ellos volvían a casa como los grandes comandantes, Bernardo manifestó que ya no volvería, se casaría y haría una vida en el ducado, por su lado Rafael seguiría al servicio del rey.-El relato del gran duque es difícil darlo, cada palabra viene acompañada de una lágrima.-
-Todo parecía normal pero un grupo de rebeldes los esperaban cerca a la entrada del reino, ellos los atacaron sin piedad alguna, Bernardo cayó en batalla mientras que Rafael fue herido de gravedad, según dice su capitán que los malditos lanzaron una especie de botellas con fuego, al caer al suelo pedazos de metal salían volando impactando el cuerpo de los presentes.-
-Rafael fue uno de esos, esos pedazos están en todo su cuerpo, también tiene heridas en los ojos, si sobre vive no podrá ver, no sé si es mejor que fallezca, así nos iremos los cuatro.-
-Por favor no digas eso, no me puede dejar sola, sé que solo hemos compartido un año pero yo lo aprecio, el amor que tengo hacia usted es como el de un padre, también tienes un nieto, su legado sigue presente.-
-Eres muy buena mujer Elizabeth, creo que mi padre hizo un gran acuerdo con tu familia, él me regaló una hija.-
-Debemos pedirle al médico real que te haga una revisión, él debe saber que tienes y ayudarte.-
-Lo mío es del corazón, quiero morir y me estoy dejando caer.-
-¿Y el Lord Rafael? No me diga que lo dejará solo.-
El gran Duque lloraba sin consuelo alguno, su mano estaba en el féretro, yo simplemente me acerqué a él y lo abracé, ahora sentía sus lágrimas en mi cabeza, no sé cómo puedo ayudarlo en su tristeza pero lo acompañaré hasta el final.
Todo el reino se había enterado de la noticia, veía como pasaban a darle el pésame al gran Duque, yo estaba ocupada en la organización, parece que este día no tendrá final, fue tan impactante lo que les sucedió que el reino declaró 3 días de luto.
Un cuerpo más era enterrado en el cementerio familiar, el Duque despedía a su heredero, los susurros de las gente se podía escuchar, todos quería saber de la salud de Lord Rafael, ahora él sería el gran Duque si es que sobre vive.
Volvimos a la casa, se brindó una cena para los asistentes, había silencio por todo el lugar, excepto una voz que reconozco muy bien, Alicia ya tenia sus planes listo.
-Elizabeth necesito hablar contigo.-
-Como verá estoy ocupada, será en otro día.-
-Será en este momento, pues no me iré hasta que me escuches.-
-Entonces habla ya.-
-¿Como está el nuevo heredero?-
-No puedo decirle con exactitud, sus heridas son de consideración.-
-Sabes muy bien que tienes que hablar con el gran duque para el casamiento de Beatriz con el Lord Rafael, si no llega a sobrevivir es probable que tú heredes todo, así que tengo una opción adecuada para ti.- La escuchaba hablar, ella siempre sintiéndose grande, hoy vestía de colores vivos sabiendo que estábamos en un funeral.-
-Debería darte vergüenza, arriba hay un hombre que está luchando por vivir y tú ya pensando en que harás con el, si vive se casa con Bea, si no yo seré heredera, me das pena.-
-Pienso en el futuro, incluso el tuyo, solo digo que si el gran Duque te nombra como heredera le des un poder a tu padre, él manejará este lugar, es mucha responsabilidad para ti, sé que cuidará de ti y de tu hijo sin problema, dime si no es una gran oportunidad.-
-Estás tan hambrienta de poder que no te das cuenta lo que haces, ni siquiera tienes sentimientos Alicia.-
-Solo hago lo mejor para todos.-
-Para ti.- mencioné
-Piensa en tu hermana, no le arruines la vida.-
-Me casé pensando en ella, la mensualidad que les dan es por ella y ¿sigues pidiéndome que me sacrifique más? Creo que debo recordarle que es usted la madre y no yo.- mencioné y la dejé con la palabra en la boca, aún no puedo creer que sea tan miserable.-
Pasé por la habitación del herido, el olor a óxido por la cantidad de sangre derramada era abrumador, ingrese llevándole un poco de té al médico.
-¿Como se encuentra?- pregunté
-Ahora duerme, debemos esperar que los calmantes funcionen por un buen tiempo, ese hombre debe estar sintiendo mucho dolor.- respondió el médico.-
Me acerqué a verlo, sus ojos estaban vendados, mientras que su cuerpo tenía suturas por todos lados, aún así se veía como respiraba.
-Usted es el mejor médico, sé que lo aliviará.-
-Eso espero querida, los ojos del rey están puestos en mi.-
-Diré que es confianza en su buen trabajo, le preparé una habitación, también un baño caliente y buena comida, lo que necesite por favor me dice, yo estaré a su disposición.-
-Gracias, he escuchado mucho de ti, es un placer conocerla Baronesa.- El intento darme la mano pero estaba llena de sangre así que trato de retirarla pero yo la tomé, no me daba asco.-
-El placer es mío.- mencioné apretando su mano.-
-Me disculpo.-
-Pierda el cuidado, iré a prepararle todo, en un momento vuelvo.-mencioné y salí, pase a lavarme las manos.-
Las doncellas me ayudaron con la habitación, también trajeron ropa y más implementos del médico, la comida estaba siendo preparada, así que volví con él para informarle.
Al entrar lo vi sentado cerca de Rafael, revisaba su respiración.
-Señor la habitación está lista, puede pasar.-
-Si, podrías quedarte con el mientras vuelvo, no puede estar solo ni un minuto, no quiero que se atragante con su propia sangre.-
-Me quedaré.- mencioné
El hizo que me sentara junto a Rafael, el médico salió y yo me quedé observándolo, el cabello largo estaba sobre su rostro, estaba lleno de sangre así que decidí limpiarlo.
Traje algunos paños y los humedecí, con cuidado iba limpiando la sangre, había tanta que no sé por dónde comenzar, mientras lo pasaba por su pecho sentí como me tomó del brazo, trataba de hablar pero era imposible.
-Mi Lord por favor descanse.- le mencioné
-¿Dónde estoy?- preguntó casi en susurro.-
-Está en casa.-
El me soltó, vi que volvió a quedar profundo, solo espero que sea una buena señal que reaccionara, pobre hombre no sé qué le depara el futuro.