—Jesús, no lo edulcores. Por alguna razón, eso no me hace sentir mejor. No estoy aquí para darte falsas esperanzas, cariño. Me temo que estás jodido con ella. Amy tampoco te querrá. Es una apasionada de las estrellas y tú te has convertido en una supernova, así que el desafío ya no será para ella. "Que perra." "Sí. Lo es. Pero es mi perrita." Pienso: "Sí, puedo ver de dónde lo saca", pero me lo guardo para mí. Cierra los ojos y se tumba boca abajo, disfrutando de su brillo postorgásmico. Aprovecho para mirarle el trasero, que es una obra de arte. Debe de tener una rutina de ejercicios increíble. Supongo que no tiene nada más que hacer, así que consigue los resultados. ¿Cómo es esa vieja canción de "la diabla con el vestido rojo"? Podría haber sido escrita sobre ella. Le doy una nalgad

