26 de diciembre de 1994 Annie, como siempre, se levantó antes que yo. Ni siquiera la había sentido levantarse, así de bien había dormido. Tomé mi bolso, me aseguré de que todo estuviera empacado y subí las escaleras. Annie, que llevaba su collar, estaba sentada a la mesa tomando su café y Barb estaba en la barra sirviendo una taza que supuse era para mí. Dan estaba sentado junto a Annie leyendo el periódico. —¿Puedo ofrecerte algo para desayunar? —me preguntó Barb. —Solo café, por favor —respondí mientras me sentaba al otro lado de Annie. —¿No tienes hambre? —preguntó Barb mientras colocaba la taza humeante delante de mí. —No —dije sonriendo educadamente—. Sé que suena raro, pero no me gusta comer antes de volar. —Oh. Pensé que tal vez no tenías hambre por todo el pastel que comiste

