— Muchas gracias por todo esto, realmente este lugar es mágico. — Si lo es. — me responde él sonriente bastante seguro de si mismo. — Solo hay algo que no comprendo. — aquello llamó su atención porque dejó su copa de lado y enfocó su mirada en mí. — Dime, escucho. — ¿Por qué me has traído aquí cuando me dices que jamás se lo has mostrado a nadie? Y no me salgas que es por haber sido un idiota antes. Aaron comienza a reír sonoramente y me mira con una gran sonrisa en sus labios. Sus ojos reflejaban diversión absoluta y también ¿Orgullo? No estaba segura, pero esa pregunta me lo había estado haciendo desde que lo mencionó y no había querido preguntarle para no ser muy impertinente pero ya no pude callarme más. — En estos momentos estás siendo esa mujer espontánea y calculadora al

