Juju entró a su apartamento, cerrando la puerta con un suspiro de alivio. A pesar del caos del final de la noche, no podía evitar sonreír. Había sido un día largo sí, pero lleno de logros y emociones, bueno aunque una parte de ella hubiera deseado terminarla de otra manera. Cansada caminó hacia el baño, decidida a darse una merecida ducha caliente para relajarse. Encendió el agua y dejó que el vapor llenara el pequeño cuarto. Se quitó la ropa lentamente, disfrutando del momento de quietud. El agua caliente la envolvió como un abrazo reconfortante, lavando el cansancio y la tensión del día. Cerró los ojos, dejando que el agua corriera por su cuerpo, acariciando cada músculo dolorido. Juju se tomó su tiempo, utilizando sus productos favoritos y permitiéndose disfrutar del ritual de cuidado

