Durante los siguientes días, Juju y Terry encontraron momentos para estar juntos, a pesar de sus ocupadas agendas. Las noches que Terry no podía quedarse, Juju disfrutaba de la calidez de sus mensajes y llamadas, manteniendo vivo el fuego de su relación, y también con algunas videollamadas y fotos hot. Y cada vez que podían se encontraban en lugares discretos, como pequeños cafés y parques apartados, donde podían disfrutar de la compañía del otro sin ser molestados. Y luego de cada encuentro, todo terminaba generalmente en la casa de Juju, o en un baño, o en el auto, o detrás de un árbol, o en un armario, o...bueno, en muchos lados. Una tarde, mientras Juju estaba en su oficina revisando algunos documentos, su teléfono sonó. Era Barbara, "la" jefa. —Juju, necesito verte en mi oficina. ¿P

