La puerta del consultorio se cerró con un golpe sordo detrás de Kane, dejando un eco que parecía reverberar en la habitación cargada de tensión. Amal, que había estado ocupada con el equipo médico, fue la primera en reaccionar, acercándose con una expresión calmada, intentando controlar la situación antes de que se desbordara. —Vamos a calmarnos todos —dijo Amal con suavidad, aunque su voz tenía una firmeza inquebrantable—. Estamos aquí para cuidar de Juju y del bebé. No vamos a hacer esto más difícil de lo que ya es ¿OK? Terry, sin embargo, no estaba dispuesto a quedarse en silencio. Dio un paso hacia Kane, aunque mantuvo su voz baja para no asustar a Juju más de lo que ya estaba. —¿Cómo sabías que estaríamos aquí? —preguntó Terry, sus palabras llenas de desconfianza. Su mirada fulmina

