Ivana comenzó a despertar algo mareada por los medicamentos que le habían puesto para aliviarle ligeramente el dolor restante después de haber traído al mundo a dos preciosos bebés, pero aun así se sentia como si le hubiese pasado un tren por encima porque el primer dolor que sintió fue el de sus piernas, las ingles e incluso sentia su cadera un poco atrofiada ya que intento moverse hacia un lado. Abrió los ojos viendo el cielo falso blanco de franjas metálicas en color plata, giro lentamente su cabeza hacia la izquierda haciendo que Jace sentado en un sofá entrara en su campo de visión borrosa, apretó los parpados con algo de fuerza esperando aclarar sus ojos y lo consiguió ya que pudo verlo cargando un taquito celeste. – ¿Qué tienes en brazos? – pregunto con voz queda. – Hola mi amor,

