Prepararon a Ivana con todos los implementos necesarios para el momento del parto, después de la ecografía el ginecólogo obstetra le dijo que el bebé estaba perfectamente encajado e iba en una excelente forma para salir, lo único malo es que solo tenía cuatro centímetros de dilatación y debía llegar a diez para que Jonathan pudiera salir por ende debían esperar, Ivana no era muy buena para las esperas y menos cuando estas incluían dolor que iba desde la parte baja de su espalda hacia el vientre. – No puedo evitar cuestionarme que será peor, un balazo o un parto. – comento Ivana mientras tenía los ojos cubiertos con su antebrazo. – Sabes bien que lo peor es un balazo. – Jace estaba sentado en la orilla de la camilla a su lado. – Si estuvieras en mi posición comprenderías que un disparo e

