Erin, la última vez que vio a su madre fue antes de casarse con Adiel. La recibió de manera cariñosa porque tenía la necesidad como hija de verla y saber cómo estaba. Ella todo lo que le hizo, era para tratar de sacar de la vida de su madre a Brianna que al parecer había funcionado, gracias a las estrategias que había utilizado su esposo, Adiel. Al momento de verla la notó algo pálida y ojerosa y sin perder tiempo se levantó de su escritorio y la abrazo con amor. — ¡Hola, mamá! ¿Cómo estás? —dijo la joven tras abrazarla y darle un beso en la mejilla—Te ves algo pálida. La mujer se sintió cómoda en los brazos de su única hija y era algo que había olvidado. Había olvidado lo que era el cariño de su hija. A pesar de todas las malas situaciones que ella hizo vivir a Erin, su hija nunca le r

