La mañana comenzó con una luz brillante por un momento y esta se apagó cuando Brianna visitó a su amiga muy temprano. La petición de matar a Adiel llevó a un caos existencial y moral a Jackelin. Ella era egoísta y soberbia, pero nunca una asesina. Por eso tomó la decisión de visitar a su hija y exponer su verdad y sobre todo su corazón. Jackelin después de hablar largo y tendido con su hija salió de la oficina con el corazón descargado de culpas y con una nueva esperanza de ayudar a su amiga Brianna. Tomó su taxi en un estado de felicidad y sacó su teléfono y le marcó para poder hablar con ella sobre el asunto de Jack Leiderman. —Hola, amiga ¿cómo estás? — dijo ella cuando escuchó la voz de Brianna. Brianna sonrió al oír a su amiga. Tenía la seguridad que toda la mentira que le dijo en

