TREINTA Y NUEVE Taino, San Marcos, USVI 18 de abril de 2012 Aparqué en el pequeño aparcamiento situado junto al juzgado de dos plantas de estuco verde agua marina y subí por el paseo delantero entre arbustos de buganvillas hasta la entrada principal, donde envié mi bolsa a la máquina de rayos X y pasé por el detector de metales. Los dos guardias no dijeron nada, sólo señalaron hacia un quiosco n***o con letras blancas cuando les pedí indicaciones. Encontré el número de la sala del tribunal en el quiosco y tomé un largo tramo de escaleras que pasaba por un patio al aire libre. Mientras subía, miré las mesas de picnic de piedra y las pequeñas palmas de Navidad. Llegué a la sala a tiempo de ver a Ava entrar desde el pasillo exterior con un mono naranja tres tallas más grande que ella y es

