CUARENTA Finca Annalise, San Marcos, USVI 18 de abril de 2012 Oso se sentó con su cabeza en mi regazo mientras yo conducía desde el fiador hasta Annalise, derrapando por el centro de la carretera como un lugareño y dirigiendo con una mano mientras usaba la otra para suministrar una Heineken fría a mi sistema nervioso central. Si alguien llegaba a una esquina en el centro demasiado rápido, probablemente moriría. Oh, bueno. Lo que sea. Muerto. Quebrado. Eran la misma cosa. No quebrado, me recordé a mí mismo. Sólo a riesgo de quedar en bancarrota. Mientras Ava se quedara y se enfrentara al juicio, yo seguía a ras de suelo. Ava. La súper confiable. Al menos tenía una amiga como Emily que no se acostaba con tipos casados, ni coqueteaba con mi especie de novio, ni iba a la cárcel, ni ponía e

