CUARENTA Y SIETE Finca Annalise, San Marcos, USVI 19 de abril de 2012 —Buena decisión, Ava, —dijo Walker. —Ponte en el asiento del conductor. Ava lo miró como si fuera sorda. —Ahora, Ava. El extremo de la pistola se me clavó en la frente. Me dolía, pero no tanto como su gran mano que me cerraba la tráquea y sus dedos que se clavaban en mi cuello quemado por el sol. No podía respirar. Ava volvió a subir a la camioneta y se arrastró hasta el lado del conductor. Walker aflojó un poco y yo jadeé para respirar. No me prestó atención. A Ava le dijo: “Vas a conducir esta camioneta hasta Baptiste’s Bluff. Katie conducirá mi coche y yo iré con ella. Iremos detrás de ti. Tú y yo sabemos que no hay lugar para que huyas, y si lo intentas, primero le dispararé a Katie, y luego iré a buscarte. Y

