CUARENTA Y SEIS Finca Annalise, San Marcos, USVI 19 de abril de 2012 —Ya voy. ¿Quién es? —grité—. Sus zapatos hicieron crujir la tierra y los guijarros del suelo de hormigón al entrar en la casa. Ahora me hormigueaban todas las terminaciones nerviosas del cuerpo y oía un zumbido en los oídos. Tragué saliva y me froté las manos en el vestido de verano, el mismo que llevaba puesto cuando fui a dejar la bebida, hacía sólo unas horas. Paul Walker entró en la cocina, con sus largas piernas en vaqueros azules y su protuberante barriga apretujada en una camiseta blanca del Torneo de Pesca de Guys and Dolls. Era incluso más alto de lo que recordaba. —Ahí estás, dijo. Mi mente dio vueltas. ¿Walker? Debía encontrarse conmigo aquí, pero ¿ese era su coche? ¿El coche en el que Lisa había viajado

