PACO No podía escabullirme de la cuadra. El sol quemaba y me dio hambre y sed, pero quería hacer algo en mi propiedad, hacer una pequeña diferencia para celebrar la ocasión. Pensando en ordenar, volví a la dependencia y recogí las rocas esparcidas en la tierra, creando una pequeña pila de ellas afuera. Pronto me cansé. Mis manos sin guantes ardían y mi espalda se puso rígida por el esfuerzo. No me había vestido para el trabajo duro y no quería ensuciar mis capris. Necesitaba guantes, una carretilla, herramientas de jardinería y una estrategia para reutilizar toda esa roca que ensuciaba mi cuadra. Estaba a punto de regresar a Puerto del Rosario a una ferretería cuando vi a un hombre parado al otro lado del camino, mirándome. El proyecto ya había despertado interés, pensé, sintiéndome comp

