MOVIENDO ROCAS Poco después de que Paco se marchara, me dirigí a Puerto del Rosario, a la ferretería de las afueras de la ciudad. Allí compré una zapa y una pala, un rastrillo y una paleta, cuatro pares de guantes de jardinería resistentes, una regadera y una pequeña carretilla. Tuve que doblar los asientos traseros para meter la carretilla en el coche. Consciente de la suciedad que esas herramientas traerían al maletero, volví y compré una lámina de plástico grueso. Quería volver a Tiscamanita, pero se acercaba la hora de comer y mi estómago se estaba comiendo a sí mismo. Conduje a mi departamento e hice una baguette de jamón y queso, y vertí un gran vaso de jugo. Comí y bebí tan rápido que eructé en el último bocado. Luego me puse una camiseta suelta y pantalones cortos y un par de zap

