Vladimir observó a Jason, quien se dejó caer en el sillón junto a sus otros dos amigos, que lo acompañaron en la acción, mientras él se sentó en el individual.
-Estoy curioso -comenzó entonces, mirando de hito en hito a los tres -¿Son ustedes solamente los que opinan lo que han dicho esta mañana o todos?
Fue entonces que la confirmación le llegó antes que las palabras, pues sus miradas esquivas y de no querer contestar se lo decían todo. No eran los únicos.
-Como he dicho antes -comentó Madie ante el silencio que se había formado -No es que nos agrade la idea de… tu unión con un perro.
Vlad rodó los ojos y se tiró hacia atrás en el asiento, sin dejar de mirarlos intensamente.
-Todos hemos venido, más que todo porque tu lo has pedido y porque hay mucho jóvenes aun en nuestro clan, pero nunca creímos que al llegar caerías con esta noticia -continuó Francis.
Vlad lo observó con una de sus cejas alzadas, pues de buena fuente sabía que Francis, a escondida de los demás, se veía con uno de esos “perros”.
Fue entonces que llevó su mirada a Jason, quien parecía contenerse a explotar y dejar libre la ira que poco a poco parecía consumirlo.
-¿Por qué? -preguntó Jason sin contenerse más.
-¿Por qué qué? -cuestionó y clavó su mirada sobre este, observandolo ciertamente interesado, pues a pesar de que le había preguntado aquello, tenía claramente en mente a qué se había querido referir.
-¿Por qué un hombre lobo?
-Técnicamente se llaman sangre de lobo.
Jason gruñó.
-Sabes a lo que me refiero.
Vlad suspiró con pesar y se cruzó de piernas sin dejar de mirarlo, colocando su codo sobre uno de los brazos del sofá y su cabeza sobre su mano, sin dejar de mantener sus miradas enfrentadas.
-Tu padre precisamente no hace nada porque sí y además, tu lo has sabido desde antes de que ese cachorro nació, así que ¿por qué no lo has dicho?
-No lo he dicho porque era algo que tenía pensado cancelar.
Sus amigos parecieron sorprendidos ante su respuesta.
-¿Entonces? -preguntó Madie -¿Por qué no lo suspendes?
-Porque no puedo.
-¿Por qué? -cuestionó Francis.
-Porque puede ser la salvación de nuestra especie.
-¿Y eso? -preguntaron todos al unisono.
-Todos tenemos pleno conocimiento de lo que la enfermedad que está aquejando a todos y que no es algo pasajero. Tu hermano murió por ella Jason -comentó mirándolo, para luego llevar su mirada a los hermanos -Y ustedes perdieron a su padre por ella y nadie hasta el momento ha dado con una explicación, o una forma de evitarla. Una vez la tienes, sabes que estás condenado a morir. Esta unión puede impedir ello.
Jason levantó una de sus cejas de forma pesimista.
-¿En qué sentido la unión de un vampiros podría mejorar la situación en la que nos encontramos? -cuestionó entonces.
Vladimir por su parte rodó los ojos, sabiendo que Jason como los que se encontraban en aquella habitación contaban con el conocimiento de la capacidad de los sangre de lobo en cuestiones de procrear.
-¿En verdad quieres que lo diga? -preguntó entonces y se cruzó de brazos -Sabes que Wesley y yo podremos tener hijos -contestó sin esperar una respuesta de su parte, levantando una de sus cejas.
Ninguno pareció sorprenderse, como lo dedujo, más aun así Jason no parecía aprobar aquello y la verdad era que en aquel momento, en el punto en el que se encontraban, ya poco le importaba la opinión de Jason con respecto de su vida y lo que haría con ella.
-¿Pueden dejarnos solos? -dijo entonces y miró a los hermanos -Hablen con los demás y informarles que mañana por la tarde habrá una reunión para aclarar muchas cosas, entre ellas, que tendremos que llevarnos bien de ahora en adelante con los sangre de lobo -les sonrió falso y los hermanos se miraron entre ellos antes de asentir, para luego levantarse e irse, dejándolos solos.
-¿En verdad te condenarás por algo que no te compete? -habló entonces Jason cuando las presencias de los hermanos habían desaparecido ya.
Vlad levantó entonces una de sus cejas interrogante.
-¿Que no me compete?
Jason bufó con fastidio y se levantó.
-Sabes a lo que me refiero. La unión con ese perro puede solucionar lo que está sucediendo, pero ¿y si no lo hace? Estarás condenado a vivir con una persona que no te ama.
Una risa seca se escapó de los labios de Vladimir y lo miró petulante.
-¿Quién ha dicho algo de amar?
-¿No es lo que has querido siempre?
Vlad chasqueó la lengua y también se levantó, enfrentándose a Jason, observándolo escéptico.
-¿Y quien se supone que me amará? ¿Tú? ¿Te recuerdo acaso que quien tomó la decisión de acabar con todo has sido tú para poder unirte con la mujer que te acompaña ahora y está esperando un niño tuyo? -cuestionó con una de sus cejas alzadas y se cruzó de brazos con molestia, pues a pesar de que había pasado un tiempo de aquello, aun le molestaba el solo hecho de pensar de lo que podría haber sido su vida si ambos se hubiesen quedado junto y Anna no hubiera aparecido.
Jason por su parte se acercó y colocó una de sus manos sobre su mejilla, la cual él miró con cierto fastidio antes de volver su mirada azulada a su compañero.
-Siento haber incumplido mi promesa, pero… La amo.
Vlad rio seco y quitó la mano de Jason de su mejilla de un manotazo.
-Me estaría importando una mierda si la amas o no o si has complido o no una promesa que ya ni valor tiene. Yo fui fiel a mis sentimientos hacia ti, nunca te oculté nada, pero tu te empecinaste en querer tenernos a los dos cuando sabías que me daría cuenta que estabas con una humana. No me quejé de ello y te dejé ir. Déjame hacer lo mismo a mi -entrecerró los ojos -Es mi vida y yo decido qué hacer con ella y no necesito que alguien a quien no le corresponde, pretenda que siga sus palabras como lo he hecho antes. Era joven e idiota, y quizás si, me equivoque con esto, pero es lo que he decidido y tanto tú como los demás, deberán de aceptarlo.
Jason comenzó a sentir que el ambiente se ponía denso y la autoridad de Vladimir parecía estar ejerciendo sobre él una presión que nunca había sentido. Estaba clara la diferencia que había entre él y Vladimir; siempre la había sabido, pero aun así, se negaba aun a que Vladimir terminara unido a un hombre lobo o como se quisieran llamar.
-Te estás equivocando con esto Vladislav -le dijo entonces y Vlad no se inmutó cuando lo llamó por su verdadero nombre -Lo estás haciendo y mal.
Vlad entonces chasqueó la lengua y formó en su rostro cierta sonrisa algo sádica que hasta le dio escalofríos.
-Entonces me encargaré que todos caigamos si es necesario -le contestó sin borrar su sonrisa, dejando en claro que iba en serio con sus palabras y su decisión y que no había forma de que cambiara de opinión.
Jason entonces suspiró derrotado y escuchó cómo la puerta de ingreso se abría.
-Entonces no hay nada más que hablar -dio un par de pasos hacia atrás -Nos veremos mañana Vlad -terminó y se giró, cruzandose con Wes en la puerta del living y sin siquiera saludarlo se fue.
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Wes arrugó la nariz al sentir cómo el olor a vampiro ingresaba por sus fosas nasales.
-Te he dicho que no quería más vampiros dentro de la casa -le gruñó Wesley cuando escuchó que la puerta de ingreso se cerraba.
Vlad rodó los ojos, se cruzó de brazos y lo observó con cara de pocos amigos.
-Y yo que no quería perros en la casa -le sonrió falso -Pero parece que a los dos nos encanta meternos por donde mejor nos venga las palabras del otro -le gruñó y se giró dispuesto a irse.
-¿Por qué se han reunido aquí? ¿Qué sucedió? Hoy he visto que no parecen para nada… felices y no sé de qué.
Vlad entonces levantó una de sus cejas.
-¿La unión de un vampiro y un hombre lobo no es suficiente como para que los vampiros y los tuyos no estén contentos?
-Mis amigos lo aceptan -le contestó seguro y Vlad dejó salir una risa seca.
-¿En serio lo crees? -cuestionó negando con la cabeza -Si en verdad es así deberías de mirar mejor. Después de todo, quizás lo único que les moleste a los tuyos es nuestro olor, pero para nosotros es distinto. Tu mordida como la de los demás, es mortal para nosotros y la verdad es que ninguno de los vampiros está feliz con compartir incluso el instituto con otros que son capaces de con una simple mordida matarnos.
-¡Los tuyos también han matado a muchos hombres lobo! -exclamó con cierta molestia.
Vlad pareció pensarse sus palabras, para luego asentir con la cabeza y sonreirle falso.
-Entonces evitemos que sigan rodando cabezas y respetemos nuestro trato -terminó girandose y dejándolo solo con una sensación de vacío y tristeza, pues a pesar de que no había querido, su instinto lo había instado a profundizar su audición y escuchar la conversación de Jason y Vladimir… ¿O Vladislav? Ni siquiera sabía ya qué nombre era el verdadero de él. No sabía nada. Nada de su pasado, de su vida, de qué era lo que le gustaba o no. Nada de nada y aquello en cierto punto le dolía porque después de todo estarían unidos de por vida y aunque para Vladimir no significaba mucho para él si. Era su vida. Sus cortos años de vida a diferencia de Vladimir.
¿Acaso en algún momento significaría algo para el vampiro o sería simplemente alguien más temporal en su vida? Pues él quería significar algo para Vladimir y a pesar de que quería hacer algo para poder llegar a hacerlo, algo en él lo detenía y era… el miedo al rechazo.