Cuando Vladimir ingresó en la habitación, no le sorprendió encontrar a su padre, acompañado de su madre y también de otro nobles vampiros que pertenecían a su círculo más cerrado.
-¿Me ha llamado, padre? -habló entonces, sabiendo que debía de hablar con él cortésmente frente a los demás.
Su padre entonces clavó su mirada sobre él, dejando en claro que había hecho algo que no había sido de su agrado.
-¿Por qué no me has notificado lo que tenías pensado hacer con los padres del hombre lobo?
Vladimir chasqueó la lengua y colocó sus brazos en jarra.
-Porque te pondrías así -le contestó sin mucho entusiasmo, sintiendo claramente la mirada de los demás clavada en él -Además, es para protegerlos. Los padres de Wesley son importantes para él, y sabiendo que cuentan con grandes probabilidades de ser emboscados…
-¿No se te ha ocurrido que quizás, si les sucede algo y sepan que unos vampiros los seguían en secreto, nos culparan?
Vladimir se encogió de hombros.
-Les suceda algo o no, nos culparan igual, aunque no sea la cabecilla de la manada, los demás nos siguen despreciando, como también los hacen los nuestros ¿cuál sería el problema?
Vasile suspiró cansado y con un movimiento de mano indicó que dejaran la habitación a los demás invitados.
-¿Desde cuando se han hecho unidos?
-¿A qué te refieres?
-Ahora lo llamas por su nombre.
-Es lo que tengo que hacer- contestó con cansancio -Hemos prometido llamarnos por nuestros respectivos nombre -continuó y llevó sus manos a sus espaldas -No pulgoso, o chupasangre o cualquiera de sus derivados, además, también prometimos confiar el uno del otro.
Vasile entonces rió seco.
-¿Confiar? ¿En verdad crees en las palabras de ese lobo?
-¿Por qué no debería? -preguntó sin entender.
-¿Por qué deberías? -preguntó entonces levantando una de sus cejas -Recuerda Vladislav que estás con ese hombre lobo solo para concebir un híbrido que pueda ayudar con nuestro problema -sus fríos ojos no dejó de clavarlos sobre los de su hijo, quien a pesar de que sentía en gran poder que su padre había dejado liberado, no se sintió inferior a ello, más aun así, apretó con fuerza sus manos -Luego de cumplir con ese propósito, sabes lo que sucederá con ese niño ¿no es así?
Vlad tragó con fuerza y frunció levemente sus labios.
-Lo sé… Padre -terminó contestando y se giró para retirarse, pero aun así, frenó antes de tomar el pestillo de la puerta -Pero no es algo que acepte -terminó contestando y escuchó cómo su padre dejaba escapar una leve risa.
-Sabía que contestarías eso -terminó contestando y Vlad decidió que ya había sido demasiado para aquel día. Incluso se había saltado las clases por la llamada de su padre.
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Wes observó de reojo a los vampiros que terminaban de meter sus pertenencias en las mochilas para poder irse, cuando decidió armarse de valor y dirigirse hacia ellos. Sabía que debían de saber por certeza dónde se había metido Vladimir, pues eran quienes siempre lo seguían cuales perros falderos, aunque él no tenía derecho a decir aquello, pues él también tenía a sus amigos que nunca se despegaban de él.
-¿Puedo hablar con ustedes? -habló cuando llegó a la altura de los tres.
Los hermanos y el otro vampiro se giraron y lo observaron con cara de pocos amigos.
-¿Qué estás buscando? -preguntó algo molesto uno de ellos y se cruzó de brazos, seguido por los otros dos.
-Quisiera saber dónde se encuentra Vladimir, no ha venido hoy -contestó mirandolo de uno en uno, intentnado descifrar si sabían.
-¿Acaso no es tu pareja? -preguntó entonces el mismo, levantando una de sus cejas -Deberías de saber si incluso viven la misma casa.
-¡Jason! -exclamó la chica quien chasqueó la lengua y lo miró -Lo ha llamado su padre y parece que tuvo que reunirse con otros del clan -le contestó sin mucho entusiasmo, pero ciertamente mejor que el otro llamado Jason.
-¿Saben si volverá?
-¿Quieres decirle algo? -preguntó entonces el otro vampiro -Lo veremos en unos minutos ya que se reunirá con su clan.
-¿Con su clan? -preguntó sin entender.
Jason entonces chasqueó la lengua y cerró de un fuerte portazo su taquilla, que Wes supo que si hubiese querido la hubiera pasado para el otro lado.
-No tenemos tiempo para gastar con un pulgoso -dijo entonces antes de mirar a sus compañeros.
-Tengo entendido que tienen todo el tiempo del mundo -contestó Wes apretando con fuerza sus manos -¿O acaso no es cierto? ¿Qué cuesta ser amable con alguien que les está preguntando algo? -terminó gruñendole y observándolo con cara de pocos amigos.
Jason rió seco y lo enfrentó, acercandose.
-No te tengo miedo chucho, he matado a muchos de tu especie y no me afectará en lo absoluto sacar uno más de mi camino -le contestó, observándolo con ojos amenazantes.
Wes se sintió ofendido por ello y estaba a punto de contestar, cuando unos brazos lo tomaron de la cintura y lo alejaron, cubriéndolo incluso con un abrigo.
-¿Acaso no he dejado claro que tienen que comenzar a llevarse mejor? -preguntó entonces la voz de Vladimir y Wes intentó mirarlo, pero el abrigo que le había echado encima se lo impedía, pero entonces se percató que, una vez más, sus manos parecían querer poco a poco transformarse -Vayan al lugar, yo iré enseguida -les ordenó y Wes observó a los tres vampiros, que habían permanecido derechos y expectantes de las palabras de Vladimir, para luego, a pesar de que en la mirada de Jason se veía la negativa a aceptar aquellas palabras, los tres asintieron levemente con la cabeza y se fueron- ¿No te he dicho que mantuvieras las narices fuera de los asuntos donde no te llaman? -le habló entonces, soltándolo y colocandose frente a él, para dejarse ver.
Wes entonces lo vio con una camisa formal, de un blanco impoluto y unos pantalones de vestir negros juntos con unos zapatos elegantes del mismo color que le provocó cierto revuelo en su estómago.
Vlad suspiró y llevó una de sus manos a sus cabellos, tirándolos hacia atrás.
-¿Qué sucedió? -preguntó observándolo y Wes desvió la mirada, avergonzado.
-So-So-Solo quería saber dónde estabas -tartamudeó y escuchó una leve risa por parte de Vladimir, lo que hizo que volviera a mirarlo.
-¿Tanto me extrañabas? -preguntó con cierto tono altanero, lo que hizo que se pusiera colorado, tanto por la rabia de su comentario, como también por la vergüenza.
-Idiota -dijo y desvió la mirada molesto -Como si me preocupara un chupasangre -se quitó entonces el saco y se lo tiró, sabiendo que este lo tomaría y que los rastros de su lobo se habían esfumado.
-Yo si estoy preocupado -dijo Vlad ciertamente en un tono bajo, lo que hizo que Wes dudara de que había sido aquello lo que había oído decirle.
-¿Disculpa? -preguntó dirigiendo su mirada nuevamente a él, observando que este no le había quitado la mirada de encima.
Vlad por su parte inspiró con fuerza y negó.
-Nada de importancia -contestó entonces y se giró, colocándose el saco -Volveré tarde hoy así que no me esperes -terminó diciendo antes de irse y dejarlo allí, con el ceño fruncido y sin entender aquel comportamiento por parte del vampiro, aunque sabía que, estaba más que seguro, nunca terminarían de entenderse.