Capítulo — Entre Verdades, Lágrimas y Juegos Julieta salió del baño con el pulso aún acelerado, tratando de recuperar el aire. Pero lo que encontró la dejó helada: Mateo estaba sentado en la cama, con el celular en la mano, en plena videollamada con Clara. —Clara… estoy bien —decía él, con voz ronca pero firme—. No puedo moverme mucho, pero ya voy a estar mejor. Te prometo que nunca más voy a faltar al cumpleaños de Benjamín. Julieta se quedó clavada en la puerta, paralizada. Vio en la pantalla el rostro emocionado de Clara, con los globos de colores y el alboroto de los niños de fondo. Benjamín corría con una corona de papel, feliz, y la voz de Clara sonaba cálida, agradecida. Pero en el momento en que Mateo giró la cabeza y la nombró sin pensarlo, todo se quebró. —Mirá, ya … está Ju

