El verano por fin había llegado, las clases se habían acabado y su cumpleaños estaba a la vuelta de la esquina. Brooke exhaló un suspiro cansado y se dejó caer sobre la colchoneta del gimnasio. Había pasado un tiempo desde que entrenó con Patrick por última vez y le estaba pasando factura. —¿Cuándo fue la ultima vez que siquiera te ejercitaste? —Ha pasado un tiempo —respondió la chica de ojos verdes, aceptando la botella de agua que le tendió su hermano. —Gracias. —Oye, creo que no hemos hablado en un tiempo —susurró cepillando su cabello. —¿Qué hay de nuevo? —No mucho —respondió. —Cuando tu y Mia terminaron no hablamos —dio un sorbo a su botella de agua. —Quizá es un poco tarde, pero si necesitas que escuche, estoy aquí. —Estoy bien —respondió ella. —Mia y yo somos amigas. Creo que

