Prólogo
"¿Sabías que la realidad suele superar la ficción? ¿Qué la vida imita al arte?"
Solo me escondo tras unas palabras y un personaje ficticio para contar parte de mi vida y darles un final que me guste más.
Sé que suena a problema mental, pero a veces, hace falta ¿No lo creen?
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Rebeca gozaba de escribir, aunque no era la profesión que quería seguir en su vida. Es más un hobby. Esta chica jerezana era conocida en su barrio y familia por lo que ella llamaba "mala suerte" (yo, como su autora suelo llamarlo "falta de visión"). Sí, su vida no era idílica, pero soñaba muchísimo y tenía una idea utópica de como podría ser totalmente perfecta.
Ella estaba enamorada. Desde muy joven conoció el amor en unos ojos cafés perfectos, pero como suelen pasar en los amores adolescentes, aquel chico era toda una "red flag" andante, (si vio las "red flags", pero a ella le gusta el rojo). Gadiel por su lado, siempre estuvo enamorado de sí mismo, así que, aunque notó el amor de Rebeca por él, jamás hizo caso a lo que ella sentía, y no tenía porque corresponderle. Todos los seres humanos tienen el derecho de escoger su destino, y hubo uno quien escogió el peor. Erick, el tercero de este triángulo amoroso. Mejor amigo de Rebeca, quien se enamoró de ella mientras ella estaba enamorada de alguien más. Aceptar que amas a alguien es bueno, llevarlo al extremo y dejar que te usen como "el clavo que saca otro clavo" no está del todo bien.
Los adolescentes no saben amar, al menos la mayoría, y aunque pasen diez años y el universo quiera darte una segunda oportunidad de hacer BIEN (o al menos mejor que antes) todas las cosas, las personas con tendencias de autodestrucción no suelen tomar las mejores decisiones.
¿Crees en una segunda oportunidad? ¿En una tercera? ¿Cuarta? En ocasiones, cuando debes aprender la lección más importante de tu vida, la misma vida se encarga de darte de trompadas hasta que se quede grabado en tu mente que es lo que de verdad importa.
Enamorarse es lindo...
Que te correspondan es FANTÁSTICO.
Pero es mucho mejor cuando te amas a tí mismo y no de un modo egoísta, sino que verdaderamente sabes tu valor y te das tu lugar. -Eso es difícil. Sobre todo cuando todo el mundo te dice quien eres y lo que vales. ¿Cómo competir con esa visión?
Rebeca, joven de veintiocho años, exitosa abogada con un estilo sacado de la televisión, hermosa como ninguna y por quien los hombres caen al suelo como hogazas de pan picadas muy finitas cada que pasa frente a ellos siente que no tiene valor. Durante toda su vida la han relegado a un segundo plano. Es la segunda hija de un matrimonio que también está aprendiendo a ser padres, y con quienes no ha hablado como se debe desde que dejó su casa en Jerez para mudarse a Madrid. Esa es su visión. Ha pasado obsesionada por el mismo amor durante diez años, Gadiel Loaiza, su antiguo vecino y quien ahora está casado con Elisa.
Erick, joven también, veintinueve años. Exitoso ¡Muchísimo!, intentando tener su propio hotel. Sorprendentemente atractivo y con un único defecto... TENER PÉSIMA SUERTE EN EL AMOR, sobre todo desde que conoció a Rebeca Sánchez, la chica de la cual ha estado enamorado diez años y que no ha visto desde que ella dejó Jerez.
El destino tiene cosas pendientes y los cabos sueltos se deben atar, por lo que estos dos ex-amantes que dejaron las cosas muy mal y a medias se encontrarán en una ciudad aun cuando tienen tantas miles de personas para opacarse y decidir que es lo que harán con sus vidas.
Ambos con la misma lección que aprender: Superar y amarse a sí mismos para poder amar a alguien más.