Narra Alexander
Llegue a la hacienda y me encerré en mi cuarto, seguro que mi padre estaría en su cuarto, ahogado en alcohol, mi hermana encerrada en su habitación sin querer hablar con nadie, me quede acostado en la tina, prendí mi celular pero luego, luego entro una llamada de Samantha, lo puse en silencio, tome la toalla y me seque el cuerpo, me recosté en la cama, sin querer saber nada de mi vida, el sueño tardo en llegar, pero mis sueños, últimamente son los mismos: el establo en llamas, gritos de mi madre, yo corriendo sin poder llegar al establo, veo a mi padre parado sin hacer nada y a mi hermana, gritándome que fue mi culpa, me despierto de golpe y bajo a la cocina por un vaso de leche, al subir pase por el cuarto de mi padre, pero veo a mi padre en la puerta besándose con mi tía… supongo que aun sigo dormido, entro a mi habitación y me dejo caer en la cama.
Al amanecer veo a mi padre, levantado y preparando el desayuno, quizá sea un sueño, veo a mi tía entrar a la cocina y se le cuelga del cuello a mi padre dándole un beso, me levanto de la mesa y los observo, esperando una explicación.
-Hola sobrino, buenos días.
- ¿Qué está sucediendo aquí? -Volteo a ver a mi padre.
-Hijo veras, en estos días que no estuviste, tu tía entro a mi cuarto y estuvimos hablando, del buen trabajo que has hecho, pero también de lo que yo les he hecho falta a ti y a tu hermana, así que… de ahora en adelante, yo regresare a mi puesto, como dueño y señor de la hacienda, ya no necesito que te hagas cargo de todo hijo.
-Está bien, pero ahora explícame que está sucediendo con mi tía.
-Bueno veras hijo, mientras tanto, ha surgido una conexión entre tu padre y… bueno no lo hemos reprimido, así que...
-Que rayos crees que haces. -Volteo a ver a mi padre mientras le grito. -No hace ni un mes de la muerte mi madre, para que te consigas a otra mujer.
-No soy otra mujer, soy tu tía y te exijo respeto…
-Tu eres mi tía, no serás nunca mi madre y el respeto te lo exijo a ti, por la memoria de mi madre, como eres capaz de acostarte con su esposo.
-Basta hijo… Elvira por favor déjanos solos. -Salió hecho furia y mi padre me pide que me vuelva a sentar, pero me quedo parado, mirándolo y exigiendo una explicación.
-Hijo, no es lo que piensas, te fuiste y tu tía no sabía qué hacer con la hacienda, me pidió ayuda y me estuvo regañando por dejarte solo, ustedes me necesitan, así que en un momento de consuelo… la termine besando y pienso que tu hermana necesita mucho apoyo y que mejor que ella, tu como quiera, te iras a la universidad, pero ella necesita una figura materna y…
-Y creíste que la mejor opción era mi tía y en tan poco tiempo de la muerte de tu esposa.
-Ya te dije que fue lo paso, como tu padre exijo que respetes mi decisión y empieces a retomar tu vida.
-Padre… padre… estos tres días, mientras estuviste con mi tía, fui a la universidad a darme de baja para hacerme cargo de la hacienda, así que no iré por una buena temporada.
-No lo harás, mañana a primera hora iras de regreso y pedirás que te reintegren, eres el mejor estudiante, así que no puedes perder estos estudios, tienes que regresar, yo me hare cargo de todo aquí. -Sentía que en mis venas corría fuego, pero el hecho de estar en la hacienda y ver a mi padre con mi tía, terminaría con mi paciencia, así que accedí, entre más lejos mejor.
Tomamos el desayuno en el comedor, mi hermana bajo y nos sentamos a comer, la plática era de trivialidades de la hacienda, mientras yo mirada mi comida con asco, mi hermana estaba perdida en su mundo, ignorando los cariños que se hacían mi padre y mi tía, unas palabras que pronunciaron, me hicieron caer en la realidad y puse atención a su plática.
-Bueno cariño, ya estuve viendo algunas opciones de internado, tengo una favorita, pero no te diré hasta que las veas, todas son buenas opciones para nuestra pequeña Kelly.
-Disculpa… cual internado. -Mi hermana volteo a verme, pero no veo sorpresa en su rostro.
-Veras hijo, creemos que tu hermana está pasando una etapa difícil y que este aquí, está alimentando esa tristeza y es mejor que se aleje de esto y la mejor opción es que vaya a estudiar a un internado.
-Jajajaja, perdón, pero ese “creemos”, es de los dos o solo de mi tía. -Volteo a verla con odio.
-Hijo, escucha es lo mejor para tu hermana.
-No me llames así, no eres mi madre, eres mi tía, así que sigue llamándome “sobrino”.
-Ya basta Alex, te lo dije en la cocina y te lo repito, yo tomare ahora las decisiones en “mi” hacienda, tú te iras a la universidad y tu hermana al internado.
-No tratas de alejarnos de la memoria de mi madre, ella trata de alejarnos de aquí, pero no lo hare, no me iré a la universidad y no ira mi hermana a ese internado, de eso me encargo yo. -Me levante molesto y tome de la mano a mi hermana y salimos al jardín, me sentía realmente enojado, pero tuve que tranquilizarme, porque en los ojos de mi hermana se veía el miedo.
-No, no estoy enojado contigo, pero no quiero que nos alejemos, mi madre no hubiera querido eso. -Al mencionar a mi madre, ella le brotaron las lágrimas de sus ojos. -Se que no quieres hablar, no es porque no puedas, te entiendo, pero no sabes cuanto necesito escuchar tu dulce voz.
Se limpio sus lágrimas y me abrazo muy fuerte, sentí un suspiro profundo, no sé qué pase por su mente y lo único que se me ocurrió decirle.
-No voy a dejarte sola nunca, estaré siempre contigo, no dejare que te manden lejos de esta hacienda, te voy a cuidar hermanita. -Mientras estuvimos completamente solos, le explique que debía hacer, para que no la ingresaran al internado.
En un par de días se llevaron a Kelly para un internado, pero regresaron el mismo día, ella se comportó muy mal, mordió algunas de sus compañeras, aventó varias libretas que le dieron y en el examen de admisión hizo dibujitos, todo esto para que no la ingresaran por su mal comportamiento, hizo lo mismo en varios internados que la llevaban, pero principalmente nadie la acepto por su falta de comunicación, varios podrían trabajar con su mal comportamiento, pero sin hablar no lograrían nada.
Así que el plan nos funcionó, pero como era obvio mi tía buscaría alguna manera para alejarnos, mientras mi hermana no estuviera en la hacienda, yo también me tendría que ir, así que su plan principal era sacar a mi hermana de la hacienda, por lo que empezó a trabajar en contratar a una psicóloga para que solucionara el problema de comunicación, al principio ella se portó normal, pero no lograron encontrar ningún problema neuronal, simplemente dijeron que era un berrinche y no quería hablar, otras dijeron que era un episodio traumático y que así se podría quedar para siempre.
Después de varias visitas para ver a mi hermana, me empezaron a fastidiar y empezamos de nuevo nuestro plan del mal comportamiento hacia el personal que viniera a evaluarla, yo también tuve que intervenir, siempre molestaba e insultaba a todos los que vinieran a hacerle pruebas, hasta que mi padre se cansó de la situación y empezó a contratar a maestros para que le enseñaran a mi hermana desde casa, no me opuse a ello, a pesar de que ella no quería hablar, no significaba que se quedara sin aprender, así que accedí a que vinieran a darle clases, pero mi tía tuvo que meter su cuchara…
Todas las maestras que venían les pedían su opinión para poder diagnosticarla por necesidad de una escuela especial o en todo caso para llevarla con un psiquiatra y meterla a un manicomio, el plan de mi tía era muy obvio ante los ojos de todos… se quería deshacer de mi hermana y de mí, para poder quedarse con mi padre, pero claro para mi padre esos comentarios eran insultantes, según él, mi tía quería lo mejor para nosotros dos, siempre la defendía de todos.
Tuvimos que retomar nuestro plan para poder correr a todas las maestras, las psicólogas e incluso los doctores que se acercaran a mi hermana, al final del día yo tomaba un tiempo por la noche para darle clases a mi hermana, no dejaría que se atrase en su aprendizaje.