De nuevo en la habitación de Fernando mientras esté la miraba con angustia. - Al parecer llegaste a angustiar mi vida tonta - Le reprochó - Te preocupas por que quieres, estoy bien - Afirmó desde la cama, mientras Margarita tomaba signos vitales y continuaba con las revisiones básicas. - No soy solo yo, esos dos de la pared, tienen una cara de tragedia - Fernando le susurro y ella sonrió. El joven se refería a don Julio y Domingo que esperaban ansiosos por noticias. José continuo con la revisión de ganado, total no ayudaría en nada estar con ellos esperando noticias. Y así, ellos podrían esperar en calma a tener noticias de su salud. Don Julio se mostraba inquieto, su ahijado lo conocía y sabía exactamente que estaba pensando, pero no quería entrar en el tema. - Hijo yo no quiero

