Domingo no hablaba, don Julio tampoco, pero ambos se miraban con odio y en cualquier momento se saldría la situación de control. - ¿Como? ¿Ahora no dices nada? - Se acercó hasta él poniéndose en medio de los dos hombres. - Dime de frente ¿Qué quieres Domingo? - No te metas en esto Magdalena - Le gritó. - No te atrevas a levantarle la voz por que ella cuenta conmigo Domingo - Fernando gritó desde la entrada de la habitación, salió en la silla de ruedas. Tenía agilidad para manejarla, don Julio lo miro y asintió. - Si tienes algo que decir de ella, hazlo de frente, no seas tan poco hombre. - ¿Quieres que hable del grupo? ¿De mi pasado? o ¿De la casa rosada? - Le gritó ahora ella. - No... has lo que quieras Magdalena. Eso haces desde que te conozco. - Eres tan poco hombre Domingo, qu

