Charles no esperaba ese cuestionamiento de la nada. — Annya está bien, se está recuperando en casa y últimamente va muy seguido a un spa— o al menos eso decía su rastreador y Marine —, aunque no sé por qué molestarse en venir hasta acá, puede ir a visitarla a la mansión cuando guste. — Ah sí... es verdad. El problema es que mi hija últimamente es muy reservada, y lo más preocupante es que no me parece que usted haya cumplido con sus deberes de esposo. — ¿De qué está hablando?, la trato como una reina. — Que sus empleados estén al pendiente de ella no quiere decir que usted también. Charles frunció el ceño por un segundo, ¿qué pretendía esa mujer? — Por favor señor Hamilton no ponga esa cara, lo entiendo, es un hombre muy ocupado, pero no puedo evitar pensar que quizá se casaron mu

