La cena transcurrió con normalidad, mi hijo fue mimado por el abuelo la tía y el resto de la familia, excepto por Margaret y Cristal; aunque estás dos no importan ya que no pertenecen a la familia, pues Cris no se a casado con Cristal. Pero las muy serpientes se creen una coral, son estiradas y miran sobre el hombro a mi hijo y Erika. Es un fastidio vivir con esas dos mujeres, a decir verdad, tres, porque Josefa también vive en esta casa, solo que no se hizo presente en la cena que se preparó en nombre de mi hijo. Pero cuando esas tres mujeres se unen no hay quien las soporte, son como un grano en el culo. Sonrio mientras bebo de la copa, pero mi sonrisa se disipa cuando escucho a mi hijo decir mamá Aída. Aprieto mis puños y tenso la mandíbula. Resulta que ahora debo aguantarme que mi

