El humo nos había despertado y no sabíamos cómo salir del edificio. El fuego consumió todas nuestras pertenencias. Lo perdimos todo. Intenté no desesperarme para no morir rápido, pero él no me ayudaba. Solo me pedía que no perdiera la calma. —No te desesperes, saldremos de esto. —¿Cómo? —tosí varias veces. —Ven conmigo. —¿Qué hay de los cuerpos? —Ellos estarán bien, siempre podremos regresar por sus cenizas. —Siempre que quiero conservar un cuerpo intacto algo ocurre. Pareciera como si alguien quisiera sabotear nuestro negocio. —Vamos cariño, que no es la hora de las suposiciones. Cogí su mano y lo seguí. El humo no me dejaba ver con claridad y estaba comenzando a afectar mis pulmones. ¿Qué pasaba si perdíamos la conciencia? ¿Quién nos ayudaría? —¿Sigues conmigo? —Eso creo, cómo
Download by scanning the QR code to get countless free stories and daily updated books


