Grace. A la mañana siguiente, los tres estábamos nerviosos esperando a mi madre y al idiota de su prometido en la puerta principal de la universidad, pero al menos yo tenía fe de que todo saldría bien. El plan era simple: darles un tour a mis padres y al idiota incluido por la universidad, el cual culminaría en mi habitación donde se encontraba la cámara escondida. Si Adam se atrevía a coquetearle a Madison, todo quedaría grabado y mi madre podría verlo en primera persona. Sería algo duro, pero era por su propio bien. Cuando alcé la mirada vi a mi padre nervioso, parado con un ramo de rosas rojas en la mano y con un ligero sudor corriéndole por la frente producto de los nervios. Le arreglé la corbata y besé su mejilla. ― Todo estará bien... ― Susurré. ― Eso espero. ― Me responde.

