—¿John? —se le queda analizando unos segundos y parece que va decir algo fuera de contexto—. Amigo —se echa a reír y se acerca para abrazarlo—, no hubiese imaginado que trabajabas aquí me hubieses dicho antes, te habría ayudado a entrar con mayor rapidez —se despega de él.
“Debe ser una maldita broma —es lo primero que piensa John—, aunque era más que probable. Es guapo, aunque no quiera admitirlo, ya decía yo que su profesión se debía relacionar con algo que tuviese que ver con su imagen”.
—¿Se conoces ustedes dos? —Paola les observa con detenimiento, pero quien le llama la atención es John que posee una expresión de total confusión.
—Es amigo de mi novia —afirma Peter con una sonrisa y al escucharlo John siente que le clavan un puñal por la espalda. No tiene derecho a sentirse molesto e intenta ignorar que su vida con Thiare no puede ir más allá de una simple relación amistosa de la cual jamás se sentirá satisfecho.
—Me sorprende bastante —John se decide a hablar para no dejar que la tensión del momento se incremente. Mantiene un aspecto profesional y amable para que Peter o Paola no sientan que su incomodidad puede afectar su desempeño artístico para las fotos.
—Ya que se conocen espero que sea una sesión memorable —para Paola eso sonaba a ventaja considerando lo exigente que suele ser Peter.
—¿Bromeas? —Peter parece tener el aspecto de un adolescente recen salido de la preparatoria que apenas se integra de lleno en la sociedad con ese aspecto tan naturalmente relajado—. Siendo él esto va a ser genial.
—No has visto mis fotos —le corta John en seco—, tal vez no sean de tu gusto.
—Thiare dice que eres un genio —replica Peter con un tono que a John solo le suena competitivo.
—Bien, a trabajar —se interpone Paola luego de darse cuenta de que la mirada que John clava en Peter no es para nada agradable.
—Cuento contigo —Peter le palmea el hombro y se dirige hasta el escenario donde lo terminan de maquillar mientras John ajusta la cámara que la empresa le ha concedido para realizar las fotografías hasta que pueda comprar una con su propio salario. Paola le observa mientras de manera muy profesional él se prepara para la sesión incuso sin haber recibido instrucciones claras, como si al ver el escenario y las prendas de ropa ya tuviese una clara idea de lo que debe hacer.
—Denle todo lo que necesite —le indica Paola a una de las miembros del staff del escenario.
—Sí señorita —regresa de nuevo a las computadoras y John enfoca a Peter en ese momento para comprobar que la cámara tiene el ángulo deseado.
—¡Comienza la sesión! —exclama el auxiliar de cámara, el apoyo de John en la sesión—. ¿Todo listo?
—Todo listo —indica John y se posiciona en el primer ángulo que desea captar de Peter.
Se trataba de comercializar una marca de pantalones de hombre, habría varios cambios de ropa y John tenía que ajustarse no solo al tiempo del modelo sino de la empresa. Sabía que no podía tardar mucho, debía ser rápido y eficaz para darle paso a las sesiones de los demás modelos con campañas distintas y de no cumplir con las expectativas laborales en el tiempo que se le da no podría mantener a flote su buena carta de presentación para el empleo. A pesar del corto tiempo se dio el lujo de utilizar poses ortodoxas y nada comunes para dejar un poco de lado ese toque elegante y abrirle el paso a un lado más juguetón. De ese modo no sería la típica campaña publicitaria y seria de hombres. Dando con lo que buscaba, algo fresco, atractivo e innovadoramente positivo para el mercado actual con el que se trabaja, donde muchos hombres esperan que la ropa no solo sea un símbolo de estar a la moda sino algo confortable de llevar puesto.
—Llevas unas buenas fotos —por fin Paola decide acercarse mientras esperan a que Peter culmine con el último cambio de ropa. Se sorprende de que alguien tan joven tenga mejor visión artística que alguien que haya trabajado en la industria y tenga años de experiencia.
—Serán mejores cuando las edite y mezcle algunas en una misma presentación —está seguro de que al retocarlas pueden ser mucho mejores de lo que se ven a simple vista.
—Ahí viene Peter —este se posiciona en el cambio de escenario y John decide terminar con su trabajo lo antes posible para irse a casa donde su cama le espera para seguir escuchando sus lamentos.
La sesión no pudo haber ido mejor, todos estaban satisfechos con el fotógrafo novato en todo sentido. No solo les facilita a las personas el que todo salga tan perfecto que no deban trabajar extra, sino que a los altos mandos de la empresa les cae bien que su compañía gane buen dinero vendiendo fotos de una calidad superior a la de otros estudios de modelaje.
—Thiare no se equivocaba —le dice Peter con amabilidad mientras revisan las fotos en la computadora—, esto es de una calidad superior a la de otros profesionales con los que he trabajado.
—Me alegra que te gusten —John sudaba un poco a pesar de que el sitio tiene aire acondicionado debido al estrés interno y su agitación moviéndose de lado a lado al tomar las fotos.
—Todos pueden tomar descansos —les indica Paola a los miembros del staff y cada uno de ellos decide salir—. Gracias por tu arduo trabajo Peter —voltea a verlo y este seriamente le presta atención—, tú ya puedes regresar a casa y tomar una siesta.
—Hablando de ello —se dirige a John—, quisiera que vinieses a cenar con Thiare y conmigo.
—Seguramente aún tengo trabajo —esperaba que sí o de esa manera se sentiría obligado a ir sin rechazar la invitación de Thiare.
—Estás libre —indica Paola y John literalmente cierra los ojos durante unos segundos de la inquietud—, con éstas fotos salvaste la semana prácticamente, aunque mañana debes regresar como todos los días hasta el viernes.
—Qué alegría —sonríe irónicamente mientras sigue observando las fotos del computador—, eso significa que podré ir —le indica a Peter quien seguía esperando por su respuesta.
—Perfecto, podemos ir juntos luego de que me dé una ducha —Peter se desabrocha algunos botones de su camisa para airearse un poco.
—Bien, ustedes dos buen trabajo —Paola les agradece por la productividad del día—, los veo mañana.
John asiente con la cabeza y tanto Paola como Peter se retiran mientras que él sigue observando cada foto, se notaba lo profesional que era Peter con solo observar sus poses y la forma en la que se adaptaba a los cambios que John le imponía con la cámara.
—Tengo sed —se dice al cabo de unos segundos. Apaga el ordenador y da por finalizado el día de trabajo para dirigirse hasta el dispensador de agua de la recepción, pero en el trascurso de su recorrido decide primero darse un paso por el lavado para descargar su tanque antes de llenarlo nuevamente. Se mete en uno de los cubículos privados y cierra con llave cuando en ese preciso instante escucha la voz de una chica que se adentra, exactamente Paola.
“No me digas que es el baño de mujeres —piensa en ese momento, pero al escuchar la voz de Peter se da cuenta de que algo sucede—. ¿Peter y Paola?”.
John se sube en el inodoro para que sus pies no puedan ser visibles, se escuchó como la puerta había sido cerrada con llave y obviamente no iba a suceder nada que John no se pudiese imaginar.
—He deseado tenerte desde hace mucho —dijo Peter con una voz seductora a Paola que le esperaba de espaldas recostada al lavado de manos a que le pudiese despojar de todas sus prendas de vestir.
—Quiero que me folles salvajemente hasta que mis gemidos sean escuchados por el mismísimo Jesucristo —Paola comienza a desvestirse y Peter se acerca para ayudarla a agilizar el proceso.
John se encontraba en un dilema sin saber qué hacer, no parecía real que alguien estuviese engañando a Thiare sabiendo cómo es ella de fiel y cariñosa. Pero los gemidos de Paola le sacaron de ese bucle sentimental de lástima hacia ella, y aunque debía tomar una decisión estaba más que claro lo que debía hacer. Debía callarse, hacerlo o soltar la lengua para que a Thiare se le derrumbase el mundo encima. John estaba grabando el audio de esos dos teniendo relaciones en el baño de la empresa, cada que escuchaba tenía ganas de salir y golpear a Peter hasta morir, pero se aguantaba por lo que Thiare podía sentir, ya había sufrido una vez una pérdida y hacerla sufrir también ahora otra despedida sería igual de perturbador para John.
Esperó pacientemente hasta que esos dos saciaron su hambre de placer y se marcharon del baño dejándole solo. John salió y lo primero que hizo fue acercarse hasta la papelera y no había nada, ningún preservativo que dijese que él se había dignado a usar protección.
—Voy a matarte —se repetía una y otra vez—, cuando llegue el momento te voy a hacer pedazos.
No se dejó ver por ninguno de los dos y salió rápidamente del edificio para irse a casa. Camino a su morada quiso calmar su ansiedad con algo que jamás había hecho con frecuencia, aunque lo había aprendido a hacer en su momento, fumar. Por lo que se destinó a la tienda más cercana con la finalidad de adquirir un paquete de cigarrillos sin percatarse de que al llegar a la caja el día solo iba a terminar de empeorar, y como siempre estaba en medio de dos líneas de fuego internas.
—¿John? —Thiare se alegra de verle, lo hace notar con su tierna y dulce mirada.
—Thiare —John intenta esconder los cigarrillos.
—Que linda coincidencia —le dice ella, parece que llevaba las cosas de la cena—, no habías respondido a mis mensajes así que pensé que estabas ocupado.
“Probablemente Peter no le ha dicho que accedí cenar hoy con ambos —se dice John”—. No imaginé verte por estos lados, es realmente una gran coincidencia —le sonríe, aunque su cuerpo no quiera tener nada que ver con un sentimiento alegre.
—¿Estarás ocupado más tarde? —no recordaba que el día anterior Peter también lo había invitado a cenar y ella quería ser quien se lo dijese—. Tal vez quieras cenar con mi novio y conmigo.
—No quiero ser una molestia —explica John, rebusca internamente las mejores palabras para negarse, pero la conoce bien para saber que es casi imposible rechazarle una invitación.
—Es que quiero agradecerte que si no fuese por ti no podría pensar en nada para mi presentación —John se saca el móvil en ese momento con la intención de demostrarle a ella lo desgraciado que es su novio, pero de repente la expresión de Thiare cambia a una distinta—. Además —añade—, quisiera que mi novio tuviese una buena comida en casa. Lo extrañaba demasiado, y ahora que está cerca de mí creo ser capaz de crear una pieza musical con mis propias manos si plasmo lo que siento por él.
“No puedo hacerlo —al escucharla hablar de ese modo sobre él es imposible darle la noticia—, no pienso ser el causante de un desastre más. No lo merece, no merece ninguna de las dos cosas, pero qué carajos podría yo hacer. Ni siquiera merezco tenerla, mucho menos arruinar esa expresión de su rostro “.
—Y pienso que será lindo que dos de las personas más importantes de mi vida se conozcan bien —para Thiare John se había convertido en un amigo muy cercano, merecedor de su cariño y amistad.
“Me jode… me jode saber que ese desgraciado la engaña —John se rinde ante su debilidad, ante la mirada y las palabras de Thiare y cede completamente a la proposición”—. Tal vez tenga algunos minutos antes de volver a casa —le indica John.
—Perfecto —su sonrisa parecía estar brillando más que todos los días. John sabía que de seguro le estaba yendo bien con todo, y que seguramente se sentía invencible—, eres un gran amigo John —él se le queda observando con el celular en la mano derecha y el corazón en la izquierda—, espero que tus sueños de fotógrafo se cumplan. Gracias por apoyarme en mis locas fantasías, y gracias por siempre de alguna manera estar ahí.