Capítulo 18.

2136 Words
Esas palabras dolían, y le hacían entender que de alguna forma incluso sin conocerlo en ese momento ella pensaba de él como una gran persona y era difícil asimilar todo lo que sucedía intentando tragar grueso para que sus problemas se vayan en fila justo en ese mismo instante. —Gracias por invitarme —no le queda más remedio que ser cordial con ella. —Por cierto, ¿Qué ibas a comprar? —ella coloca las compras sobre la caja registradora para que le sean facturadas y en su descuido John deja el paquete de cigarrillos a un lado. —Nada realmente —actúa natural—, venía por un jugo eso es todo. ¿Debería ayudarte a pagar algo? —parecían muchas cosas las que Thiare iba a comprar. —Nosotros te invitamos —le niega con la cabeza para hacerle saber que no es necesario que lo haga. —Tal vez luego les lleve un postre para compensar —recuerda que su madre sabía preparar el postre favorito de Thiare. —Eso estaría bien —luego de cancelar Thiare estira su mano para coger las compras, pero John se adelanta para tomarlas y salir del local. —Que caballero —le indica ella luego de seguirle—. Creo que pediré un taxi —levanta la mano luego de ver uno que se acercaba. Este aparca frente a ambos y la primera persona en subir es Thiare seguida de John luego de haberlo dudado unos segundos. —Esto sí que lo pagaré —no quería que ella gastase más dinero. —Peter lo pagará —indica ella con total naturalidad, pero John se asquea de escuchar dicho nombre. Su mayor problema ahora es intentar mantener la cordura en la cena, o lanzará por la borda todo el esfuerzo que intenta poner en ella. Podría afectar tanto a Thiare y su presentación así que la mejor idea parece ser callarse la boca. Al llegar ocurrió lo que se temía, Peter ya estaba en casa y ahora John debía inventar una buena mentira para que lo sucedido en la empresa no afectara al menos su relación en la cena. —Llegamos —Thiare se acerca para saludarle con un beso mientras que John deja las cosas sobre la encimera. —John —se sorprende de verlo y se acerca hasta él—, creí que te habías marchado a casa. La recepcionista me dijo que te vio salir. —Lo siento —tiene ganas de partirle la cara, pero como adulto se controla para no causar un problema mayor por los momentos—, tuve una pequeña emergencia, pero en el proceso me crucé con Thiare y pensé en venir como se los prometí. —Genial —Peter le palmea el hombro y luego regresa a la cocina donde parecía haber algo cocinándose. —Iré a cambiarme primero —indica Thiare camino a su habitación y Peter solo le asiente con la cabeza. —¿Una cerveza? —interroga Peter, se acerca al refrigerador y sin esperar que John decida si la quiere o no, coge dos latas y coloca la de John sobre la encimera donde este se encuentra recostado. —Gracias —le indica sin mucho agradecimiento de su parte, simple cortesía que pretende meterle por el recto luego de patearlo hasta la muerte. —Pensé que era extraño, pero al verte aquí puedo estar tranquilo de que no haya sucedido nada —Peter le habla sin ningún conocimiento de lo que John piensa sobre él. Pero a pesar de todo él tampoco ve a John de una muy buena manera, simplemente lo hace por Thiare. —No tengo tu número, fue difícil intentar contactarte luego de que saliera de la empresa —para John lo mejor sería alargar la conversación y romper la tensión. Ya luego tendría tiempo de romper algo más que el simple silencio entre ambos. —¿Necesitas ayuda? —pregunta Thiare luego de regresar con ropa más cómoda y nada reveladora. —Ustedes dos pueden preparar las salsas y ensalada —le contesta Peter luego de probar la sopa que estaba haciendo—, así podré hacer la carne. —¿Crees poder cocinar? —le bromea Thiare a John y se echa a reír. —Bueno —levanta las cejas y se encoge de hombros—, no soy tan inútil del todo. —Hagamos una buena cena —le guiña el ojo y estúpidamente John vuelve a caer en medio de todo ese drama sentimental que suele tener internamente al verla feliz. Todos hacían una parte de la comida, luego de que estuviese lista estaban sentados en la mesa y John no veía la hora de comer rápido y regresar a casa a pensar bien en lo que debía hacer con la cabeza fría, de esa forma no habría errores de cálculo. —Agradezco tu ayuda con Thiare, John —John cree que Peter solo pretende ser amable. Por lo que aun sin levantar la mirada de la comida le responde de la forma más neutral posible. —No es nada —suelta luego de que la cálida sopa descienda por su esófago. —Amo a esta mujer —Thiare sonríe, inmersa en la falsa sonrisa del chico que solo pretende amarla por interés propio—, la conozco mejor que nadie, en este mundo solo yo podría darle todo lo que ella se merece —John se estremece internamente de rabia y poco a poco la paciencia se desvanece entre un hilo que se rompe lentamente—, gracias por haberla cuidado estos últimos días, pero conmigo aquí a ella no le faltará nada. —Hipócrita —masculla, pero con evidentes intenciones de ser escuchado mientras continúa comiendo y tanto Peter como Thiare se quedan observándolo. —Disculpa, ¿Cómo dices? —suelta una ligera sonrisa creyendo que solo ha escuchado mal. —Dije que eres un hipócrita de mierda —se limpia la boca con la servilleta de mano y levanta la mirada. Se hartó de escucharlo hablar de esa manera, creyó que, aunque Thiare estuviese sufriendo por él no valdría la pena y se daría cuenta de ello. —John tú… —Thiare intenta decir algo, pero Peter extiende su mano para indicarle que no lo haga. —¿Bajo qué motivo lo dices? —Peter sabe que ha pecado en contra de Thiare y sus pasos deben ser cuidadosos para no perderla. —Te cogiste a tu propia jefa —Peter cambia totalmente de expresión y John sabe que lo tiene en contra de las cuerdas. —Eres muy bromista —Peter niega con la cabeza y bebe un poco de vino de su copa, aunque Thiare decide mantener la seriedad de la situación. —Seguro se sintió increíble penetrar a una mujer madura con unas curvas como la gerente —no se iba a andar con rodeos así que puso el móvil sobre la mesa y dejó que el audio hablase por sí solo. La expresión que tenía Peter al escucharlo era igual de desagradable que su personalidad, pero quien tenía su máxima atención era Thiare que parecía estar en parálisis total. —No puede ser cierto —Thiare los observa a ambos. —No lo es —afirma Peter—, seguro él lo editó debe estar enamorado de ti. —¡No mientas! —John golpea ferozmente la mesa y se coloca de pie—. Vuelve a decir una mentira y voy a meterte el cuchillo en toda la crisma hasta que tu asqueroso cerebro se salga por el agujero que dejaré en tu cabeza. —¿Por qué lo haces? —le pregunta Thiare con lágrimas. —Porque es un asqueroso —lo señala—, no debes estar con una persona así. —¿Por qué te has tomado la molestia de falsificar un audio? —ella no creía lo que John decía, se negaba a aceptar lo que sucedía. —¿Le crees a él? —hace como si fuese a reírse—, esto debe ser una maldita broma. No pude grabarlo en video, pero claramente es su voz y la de la gerente. —No te creo —ella niega con la cabeza, decepcionada en su máxima expresión de John. —No puede ser una broma cuando claramente lo escuchaste —John es lo más serio posible para que ella abra los ojos. —Vete de nuestra casa —añade Peter. —¡Tú cállate maldita escoria! —¡Vete! —exclama Thiare—, solo… —vuelve a un tono de voz cabizbajo—, solo vete por favor. —Comienzo a creer que prefiero un mundo donde estás muerta —en ese momento John coge su abrigo y sale de la casa dejando a Peter y a Thiare con el ambiente revuelto. John se aleja lo más que puede de la casa, ni siquiera el frío aire que entraba en sus pulmones era capaz de seguir saliendo helado luego de que su cuerpo hirviera en llamas de furia por lo sucedido. “No puedo creer que sea tan idiota —se dice camino de regreso a casa—, resulta que soy el malo sin importar a donde vaya. ¿Qué más quieren de mí? ¿Qué quiere Dios de mí? Si iba a traerme a un infierno peor que un mundo donde ella ya no está prefiero morir también”. —¿Estás bien? —le pregunta Peter a Thiare y ella asiente con la cabeza. —Sí —se seca las lágrimas—, sí lo siento, es que no pensé que él fuese capaz de algo así. —Estarás bien —intenta consolarla al abrazarle—, lo trataste bien. Tú no hiciste nada malo, fue él. —¿Quieres ir a comprar un postre? —quiere buscar la forma de quedarse sola sin ser tan evidente. —Lo haré solo por ti —le da un beso en la frente y luego de que se marche Thiare comienza a recoger la mesa y acomodar los platos bajo el grifo de la cocina para lavarlos. Sufría al pensar que John podía ser capaz de algo así y al mismo tiempo era algo tan irreal que simplemente podía ser una mentira piadosa de la que no se debería molestar. Pero en sus últimos sueños él ha estado presente, cada vez que ésta con él siente que una parte de ella intenta recordarlo como si fuese algún olvido del pasado y nunca consigue llegar al punto de reencuentro interno consigo misma para saber qué es lo que realmente quiere pensar. Faltaban algunos platos por recoger, pero al regresar se percata de que John se ha dejado la mochila. La coge para subirla en la encimara de la cocina y decide abrirla para ver lo que contiene. De principio no había nada del otro mundo, su cámara y algunos documentos de la empresa donde estaba trabajando, pero al rebuscar más allá en un bolsillo interno consigue lo que cambiaría su vida por completo. Lee el recorte de periódico con la noticia sobre el accidente, su nombre estaba claramente escrito y la fecha era de unos días en el futuro. No consideró que fuese una broma porque estaba muy bien impreso, había una carta de despedida de John. Tomó el tiempo para leerla y se le salían las lágrimas al pensarlo, aun su mente estaba bloqueada hasta que cogió el collar con sus manos, el mismo collar con el que había muerto y la última prueba de amor que John le había obsequiado. Era como si un sueño hubiese transcurrido con rapidez en su cabeza, pero claramente vio todo, escuchó todo y conectó todos los puntos faltantes de que ella estuviese en esa situación pensativa con respecto a él. Lo supo de inmediato al colocarse el collar y verse en el espejo de su habitación, regresó completamente en el tiempo para darse cuenta de que las lágrimas de John en aquel parque de diversiones no fueron una simple coincidencia. Eran lágrimas y dolor y tristeza porque él podía recordar algo que ella no, y a quien se le venía el mundo encima ahora era a Thiare. No tenía puesta ropa cálida, pero salió a recorrer las calles en su búsqueda ahogada por el frío clima que se adentraba en sus pulmones cansados por la agitación de su corazón y sus pies. Él estaba en todos lados de su mente y en ninguno cerca de sus ojos por lo que se sentía desesperada, quería ir a su casa porque ahí lo podía encontrar, pero al intentar cruzar el semáforo y escuchar el sonido de los autos su cuerpo se detuvo. Quedó estancada de temor, y recordaba en fragmentos cortos el momento justo en el que vio la cara de terror de John justo antes de su muerte. Veía como las personas de su alrededor cruzaban tranquilamente, y ella solo estaba ahí. Asustada de lo que iba a suceder en el futuro, asustada de pensar que morirá o ya está muerta y de toda la culpa que ha tenido influenciando la vida de John hasta llevarlo a una desesperante situación de tristeza y dolor constante del que ahora no puede salir. —¿Por qué estoy temblando? —se murmura y al verse las manos siente que están húmedas, aunque parecen completamente secas. Voltea a verse en la vidriera del local de la esquina y no consigue ver su reflejo. No hay nada, solo es como si no existiera, como si su presencia se hubiese ido de este mundo y todo lo que hubiese quedado fuese un cascaron vacío con pensamientos.
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