Nataniel no ha logrado convencer a su hermano para que detenga el trámite de su divorcio, por más de insistirle, Kervin no está dispuesto apoyarlo en esta ocasión, pues, como él mismo se lo dijo a la cara: ¡La tuviste a tu lado, pero no la valoraste, entonces ahora no vengas a llorar haciéndote el santo! El pobre hombre ahora se siente atrapado, su hermano está aquí, su esposa también, él es el único familiar que puede estar al pendiente de ellos para cualquier emergencia que se presente. Ajá y en la mansión también lo clama una pequeña niña a la que él ya la considera su hija. No sabe qué hacer, no quisiera dejar solo a uno ni al otro. Pero al final optó por ir a la mansión y traerla para la clínica y así no tendrá el pendiente de que debe estar yendo y viniendo a cada momento —Señor,

