Se tumbaron en la cama, él como buen macho se quedó sobre ella y no paró de besar y acariciar sus pechos que ya están descubiertos y respondiendo con factibilidad a sus caricias. Ya estando preparada para recibir su m*****o, la chica colocó sus piernas alrededor de la cintura de su hombre para invitarlo a entrar hasta lo más profundo de su ser, él se arrodilló sobre la cama y la penetró con mucho amor y deseo. La poseyó con mucho cuidado en esa posición, luego él mismo la levantó de piernas y las colocó sobre sus hombros para lograr una mayor profundidad y contacto físico. —¡Ah, querida! Me encanta estar dentro de ti, estás tan húmeda y deliciosa que no quisiera salirme de ti. — ¡Te amo, Camila! Justo después de decir esas palabras, ambos se fueron a la gloria a recibir lo más delicio

