Capítulo 2

1357 Words
Capítulo 2 MIKE Carola, definitivamente se había vuelto loca y no podía estarme pidiendo ese gran favor. Me quedé pasmado mirándola por lo que parecía ser una eternidad, esperando ese momento en que ella, me dijera que todo se trataba de una broma y que se pusiera a reírse, pero al ver la expresión de horror y de desesperación en sus ojos, supe que no era una broma, era en serio lo que me estaba pidiendo. —Mike, tienes que ayudarme—imploró—es que esto es de vida o muerte y no sé si recuerdes lo que te dije antes. —Sí, lo recuerdo—dije restándole importancia al asunto y la abracé a fin de tranquilizarla—ven acá. Tranquila, platícame más despacio todo lo que pasó. —Verás, Mike—ella suspiró hondo y nos separamos del abrazo para sentarnos en la sala—es que ya te había contado que, le había dicho a mi familia que yo estaba comprometida con alguien, solo para que me dejaran de molestar con eso de tomarme la vida en serio y esas cosas, pero si no llevo a alguien esta noche que actúe como mi falso prometido, entonces estaré perdida. —¿Está noche? —pregunté—¿Qué hay esta noche? —Esto—respondió ella y me dio un sobre elegante, me hizo una señal para que lo abriera y me di cuenta que era una invitación para la fiesta del compromiso de Liv—por eso me urge que me ayudes. Necesito que finjas ser mi falso prometido Mike o de lo contrario estaré perdida. —Tranquila—me acerqué a ella y volví a abrazarla—ese es tu problema siempre, que te ahogas en un vaso de agua, encontraremos una solución o en dado caso, contrataremos a un scort. —Sí, eso ya lo habíamos pensado Pato y yo, pero sabes que no gano millones de dólares para pagarle por todas las veces que tengamos que aparecer juntos—dijo muy preocupada—y todos mis amigos del sexo opuesto, están casados, tienen novia o novio y no sé qué hacer, dime que me ayudarás, por favor. Carola estaba oficialmente desesperada y su desesperación, me estaba metiendo a mí en un dilema moral. No me sentía capaz de ir a plantar cara en su casa y mentirles a sus padres que son unos segundos padres para mí y que sé que quieren que Carola, al igual que ahora lo ha hecho Liv, encuentre a un hombre con el que pueda compartir su vida, pese a que no es eso lo que quiere ella y por otro lado, le debo a Carola, todo lo que pueda necesitar de mí, ella ha sido la única persona que recogió los pedazos rotos de mi corazón que dejó Sharon cuando nos divorciamos y por si fuera poco, ha sido mi mejor amiga toda mi vida. La miré y después, de no pensarlo mucho, le di mi respuesta. —Está bien, lo haré—la abracé y la calmé—quédate tranquila, pero que sepas que no me siento para nada bien, de estarles mintiendo a tus padres. —Yo lo sé, Mike. Pero, ¿dime qué salida tengo? —preguntó preocupada—no tengo ninguna, así que esta noche oficialmente seremos prometidos. —Claro, pasaré por ti a tu casa a las 8—dije decidido—pero, creo que tenemos que inventarnos algo rápidamente, para si nos preguntan como ha sido que nos enamoramos. Porque conociendo a tu familia, querrán saber todo y más que nada, nos van a preguntar porque no dijimos nada. —Déjame pensar, para empezar, no creo que esta noche caiga todo el peso del interrogatorio sobre nosotros—me dijo muy seria—porque es la noche de Liv y de su chico, pero si van a preguntar ciertas cosas. Pero, ya improvisaremos allá ¿no lo crees? Esa era la diferencia entre Carola y yo. Yo si soy alguien que quiere planear las cosas y al menos, si íbamos a tener que mentir, teníamos que hacerlo bien. No podíamos arriesgarnos a que su familia nos tachara de mentirosos que a final de cuentas era lo que seríamos, pero esto definitivamente se tenía que hacer bien. —Ya sé, vamos a decir que, nos empezamos a acercar cuando superé lo de Sharon y que poco a poco nos fuimos enamorando—sugerí—¿qué dices? Y otra cosa, tenemos que ir a buscar a manera de ya, un anillo de compromiso o ¿qué clase de prometido soy, si no te di un anillo? —Cierto, pues vamos entonces. Solo ve a cambiarte, o quieres ir así medio desnudo. —Claro, me cambio y nos vamos. Carola y yo, salimos en su auto rumbo al mall y allá llegamos a una exclusiva joyería, ella se sacó de onda cuando entramos en ese lugar y me dio mucha risa. No pensaría que le iba a pedir “matrimonio” con un anillo de las maquinitas o de los que salen en la caja del cereal. —Ya sé lo que estás pensando Carola—le dije—pero sí, tengo que gastar en darte lo mejor. Todo tiene que ser de lo más creíble. —Está bien, Mike. Solo porque el gran favor me lo haces tú, se hará todo a tu modo—dijo encogiéndose de hombros—con esto, te debo una muy grande, definitivamente. —Una que, me la cobraré cuando lo vea conveniente. Vamos a que elijas tu anillo de compromiso. Entramos a la joyería y el dependiente nos sacó demasiadas opciones y una vez que elegimos uno, nos lo empacaron y nos lo llevamos. Aprovechando que estábamos en el mall, nos perdimos un rato para elegir un vestido decente para que ella llevara para esa noche y me causaba gracia que, cualquiera que yo le sugería, a ella no le parecía para nada. Me reí un poco para mis adentros y después de un buen rato, al fin dimos con uno que nos gustó a los dos y pese a mis esfuerzos porque ella llevara un par de zapatos para tal vestido, ella se negó. Así que, nos fuimos solo con el vestido y el anillo del mall. Ella me dejó en mi casa y quedamos de vernos esa noche a las 8 pm. La vi alejarse en su auto y al entrar a mi casa, me desplomé en el sillón de la sala pensando muchas cosas. Entre ellas, que Carola no sé porque motivo tuvo que inventarse una historia como esa, antes de admitir ante su familia que ella está soltera por voluntad y por convicción, pero conociéndola como la conozco, debe haber una razón de peso para hacer todo este numerito del que ahora yo ya formaba parte y no me podía retractar. Así que llegada la hora pasé por Carola a su casa y ahí estaban también Pato su roomie y su novia. —Vaya, pero si aquí estás Mike—dijo él—el falso prometido de Carola. Estoy ansioso de saber, como se han enamorado. —Buenas noches, Pato—dije riéndome de la situación—ya sabrás, no comas ansias. ¿Ya está lista, Carola? —Aún no, pero adelante pasa—me invitó a pasar—Sasha y yo, la estamos esperando para irnos. —Gracias. Me senté en la sala con Pato y con su novia Sasha y estábamos todos riéndonos de la situación tan cómica que iba a suponer todo esto y aunque, me seguía golpeando el sentimiento de la culpa por lo que estaba a punto de hacer, al participar de toda esta mentira, lo cierto era que, haría lo que sea por Carola hoy y siempre, tal cual ella ha hecho por mí. Estaba metido en mis pensamientos cuando ella se apareció en la sala, muy bien vestida y arreglada, luciendo espectacular, solo había un pequeño detalle, ella estaba usando el vestido que compramos con botas militares. —Disculpen la tardanza, chicos—nos dijo—¿nos vamos? —Claro, vamos.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD