Tampoco podía dejar atrás la sorpresa que se llevó al saber que conocía e incluso jugaba con Jackson durante su niñez. Su abuela no se hundió demasiado en el tema, sólo mencionó que era la única que lo supo, debido a que Hana le había dicho el nombre de su amigo solamente a ella. ¿La razón? Sus demás familiares estuvieron muy ocupados intentando alejarla del niño ya que, tan sobreprotectores como eran, dudaban de un pequeño Alfa que se acercara demasiado a la dulce Omega de la familia. Nunca hubiera imaginado que ese niño tierno y amable con el que se recordaba jugando fuese el mismo que tanto daño causó en ella. Pero quizás, un poco de ese niño tierno y amable seguía existiendo. —Debo irme. —decía Hana apresuradamente al notar que las horas ya habían pasado. Adrien debía estar mordiéndo

