Finalmente había logrado lo que tano deseaba, estaba totalmente a solas en un aula cerrada con él, los minutos pasaban lento, aun así, no debía confiarme, debía ser astuta y mover muy bien mis piezas, aunque no podía negar lo nerviosa que me sentía estando tan cerca de él, escuchando su varonil voz, viendo lo sexy que mueve sus manos al explicar, provocaba que mojara mis bragas, no necesitaba esta clase de más, así que no me importaba poner atención solo me gustaba estar ahí para comérmelo con la mirada para darle una pequeña indirecta de lo que yo quería que el hiciera conmigo, que la verdadera clase que quiero que me enseñe es la de anatomía, que me desnuda por completa y me siente en su asiento, que con su regla, toque delicadamente todo mi cuerpo, preguntándome cosas que él esté seguro que no responderé bien, solo para azotarme, dándome fuertes golpes en mi senos desnudos, haciéndolos rebotar, haciéndome gemir de placer, jadeando pidiendo que me pegara más fuerte, eso era lo único en lo que podía pensar, mientras el hacía el esfuerzo por educarme.
— ¿Entiendes? —Preguntó el muy serio.
Seguramente aún seguía un poco molesto porque exageré con la realidad pero en realidad era un favor que le estaba haciendo, cualquier hombre a su edad siendo profesor ha fantaseado con follarse una alumna y el aunque fingía ser correcto, sé que no es la excepción.
—Por supuesto profesor, usted explica demasiado bien —Respondí moviendo el lápiz por mi boca.
Él no respondió nada solo siguió dando su clase. Yo me levante del asiento mientras él seguía dando sus clases y sigilosamente me acerqué a él por su espalda.
— ¿Acaso te molesta que haga esto? —Dije colocando mis brazos alrededor de él para tocar su pecho
Él sin pensarlo dos veces de apartó, lanzándome contra su escritorio, dejé escapar un pequeño gemido.
—No sé cuáles son tus intenciones pero no pienso seguirte el juego —Dijo acomodándose la corbata.
—Estamos solos, no es necesario que sigas haciendo el papel del profesor intachable —Dije mientras levantaba mi pierna tocando a medias su m*****o.
Él dio un zarpazo alejando mi pierna.
—Si vas a continuar es mejor que dejemos la clase hasta aquí —Exclamó sin mirarme.
Me puse de pie, desabroché todos los botones de mi camisa, dejé caer mi falda y lo acorralé contra la pared.
—No sé si estás enterado que me has lastimado y que eso es penalizado por la ley —Dije mientras acercaba mis pechos contra su pecho.
—Sea lo que sea que estás planeando no sucederá —Dijo nervioso.
— ¿No te da miedo perder a tu esposa y a tu hija? —Susurré en su oreja mientras con mis manos desabrochaba su pantalón.
—Pensé que eras amiga de Rose —Dijo indignado.
—Y posiblemente si me lo permites también seré su nueva madrastra —Respondí poniéndome de rodillas mordiendo suavemente su bulto.
Él se encontraba alterado por la situación pero su amigo decía otra cosa, hacía pequeños intentos para que parara pero la forma tan estúpida en la que lo intentaba solo m afirmaba que él quería esto tanto como yo, dejé de jugar con él, debía asegurar mi pase en el cielo, me levante agarré su mano y hice que apretara mi seno mientras gemía en su oído.
— ¿Te gusta papi? —Dije para excitarlo aún más.
Empecé a frota nuestros cuerpos, permitiéndome cada vez estar más cerca de destrozar su barrera.
—Follame duro —Decía mientras gemía cada vez más y más. —Quiero que me hagas lo que no haces a tu esposa.
Coloqué su otra mano debajo de mis bragas para que pudiera frotar mi v****a.
En ese momento cuando lo tenía rendido a mis pies, cuando la verdadera acción iba a empezar, tocaron la puerta, él se apartó y se arregló rápidamente su ropa, hice lo mismo, me coloqué nuevamente la falda, abotoné mi camisa y corrí hasta mi asiento para sacar mi maquillaje de emergencia. Cuando ambos estuvimos listos, él fue a abrir la puerta, se trataba del profesor de matemáticas.
—No quiero interrumpir pero quería saber cómo le va a nuestra alumna estrella —Dijo saludándome.
—Hemos tenido problemas para que ponga atención a la clase pero con su llegada espero que entienda que debe hacer un esfuerzo —Dijo aparentando que no sucedía nada.
— ¿Por qué ese el escritorio está torcido? —Dijo el maestro de matemáticas.
—Estaba así cuando entré, seguramente fueron los alumno que estuvieron aquí hace rato —Respondió el maestro Hackett viéndose algo nervioso.
—Estoy seguro que eso no pasó pero confío en usted —Dijo sonriendo —Me restiro para que puedan seguir, adiós señorita Gonzales.
Me despedí del profesor y cuando la puerta se cerró, quedó un enorme silencio, ese momento había tenido mucha adrenalina, casi nos descubren, casi lo logro, el profesor Hackett fue a acomodar su escritorio, tomo las cosas que había caído al suelo, las ordenó y siguió dando la clase como si nada hubiera ocurrido.
—No finja que no le gusto —Exclamé levantándome de mi asiento.
—No, no me gustó —Dijo mientras seguía escribiendo en la pizarra.
—Tal vez deberíamos hacer otra prueba —Sugerí mientras sonreía.
—Esto no puede volver a ocurrir señorita, soy su profesor y además de eso usted es amiga de la hija de la mujer con la que salgo.
Entonces Rose no era su verdadera hija, esa afirmación solo permitía que siguiera jugando con él sin arrepentirme de nada.
—Si no quieres perder tu trabajo, tendrás que complacerme mejor —Dije mientras me acercaba a donde él estaba poniendo mis manos sobre el escritorio.
—Dudo que quieras no volver a verme por aquí —Dijo acercando su cara a la mía.
—No me retes, haz derribado solo un peón me quedan muchas más jugadas —Contesté sonriendo mientras lo miraba fijamente.
—Veamos quién mueve mejor sus piezas —Dijo mientras colocaba un mechón de mi cabello detrás de la oreja.
—Aceptó —Dije para después lamer sus labios.
Él se apartó, tomo sus cosas y antes de cruzar la puerta volteó a verme.
—La clase ha culminado, aléjate —Dijo para luego salir.
Este había sido el principio de este amorío, lo he obligado a mover sus piezas, ahora continúa mi siguiente jugada.